II. Caracter�sticas fundamentales del financiamiento de la pol�tica
II. CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES DEL FINANCIAMIENTO DE LA POLÍTICA
Si bien en cada país los sistemas de financiamiento asumen formas distintas por su interrelación con factores formales,
políticos o culturales -como el grado de fortalecimiento de sus instituciones y una cultura política de mayor o menor
tradición democrática- la existencia de importantes similitudes en el financiamiento de la política en América Latina
nos permite elaborar un mapeo de las características formales y reales más relevantes de dichos sistemas.
A. Características formales
Entre las características formales más relevantes encontramos:
i) En relación con el tipo de sistema de financiamiento, predomina en toda la región (salvo en Venezuela) el sistema de
financiamiento mixto, es decir en el que los partidos políticos reciben tanto fondos públicos como privados para financiar sus
campañas electorales y/o para sufragar los gastos de funcionamiento ordinario de dichas fuerzas. ii) La mayoría de los países
cuenta dentro de su financiamiento público con subvenciones directas (en dinero o bonos) o indirectas (servicios, beneficios tributarios,
capacitación etc.). iii) Los métodos de distribución del financiamiento público directo en la región son de
cuatro tipos fundamentalmente: equitativo (por partes iguales), proporcional a la fuerza electoral, un método combinado en el que una parte
se distribuye equitativamente entre todos los partidos y la otra de acuerdo a la fuerza electoral y otro método combinado en el que una
parte se distribuye proporcional a la fuerza electoral y otra de acuerdo a la representación parlamentaria; sin embargo, predomina la
fórmula por fuerza electoral, seguida por la fórmula híbrida que combina la fuerza electoral y la distribución por
partes iguales. iv) En la mayor parte de países se prevé algún tipo de barrera legal para tener acceso al financiamiento
público. Estas refieren específicamente a que los elegibles para el subsidio mencionado obtengan un porcentaje mínimo de votos
o que cuenten con representación parlamentaria. v) En cuanto al desembolso del financiamiento público no existe un patrón
homogéneo, pues en algunos países éste se realiza después de las elecciones (reembolso), en otros en cambio en la etapa
previa a las elecciones, y en un tercer grupo de países el desembolso se divide en un monto anterior y otro posterior a los comicios. vi) La
mayor parte de países establece prohibiciones a algún tipo de contribución privada, predominando las prohibiciones a
donaciones de gobiernos, instituciones o individuos extranjeros; a algún tipo de contribución no-individual y a las contribuciones
anónimas. vii) En la mayoría de los países existen límites a las contribuciones, específicamente a las
contribuciones extranjeras y en menor cantidad a las contribuciones provenientes de personas jurídicas. viii) En la mayoría de los
países se otorga a los partidos políticos acceso gratuito a los medios de comunicación estatales, privados o a ambos,
predominando el acceso gratuito a los medios de comunicación del Estado durante la vigencia de la campaña electoral. ix) En todos los
países existe algún órgano encargado del control y la fiscalización del financiamiento de los partidos, tarea que ha
sido asignada en la mayoría de los casos a los organismos electorales. x) Finalmente, en la mayor parte de los países se prevé
un régimen de sanciones dirigido a castigar la inobservancia de la legislación sobre el financiamiento de los partidos y las
campañas electorales. Entre éstas prevalecen, por un lado, las penas pecuniarias y, por el otro (aunque en menor medida) las que
conllevan la eliminación del registro partidario o bien la reducción o suspensión de los fondos estatales para los partidos
que han violado la ley.
B. Características reales
Sin embargo, sí deseamos tener una visión integral del sistema del financiamiento político a nivel regional no podemos
limitarnos a elaborar únicamente el mapeo de sus rasgos formales, sino que éste debe complementarse con la caracterización de
la estructura del financiamiento real el cual presentamos a continuación.
- En primer lugar, y en relación con los niveles de los gastos electorales de los partidos y el destino de los mismos debemos
señalar que a pesar de no disponer de datos cuantitativos globales definitivos al respecto, es posible afirmar que existe una tendencia al
aumento del gasto, debido a varios factores:
- El crecimiento de la sociedad y la necesidad de los partidos políticos de llevar su mensaje a millones de votantes obliga a los
primeros a invertir grandes sumas de dinero en los medios de comunicación electrónicos. Especialmente la televisión ha
adquirido una importancia creciente en las campañas electorales latinoamericanas dado el acceso cada vez mayor de la población a
este medio. La cobertura de las señales de televisión en amplios territorios, así como la posibilidad de que los electores
cuenten con un aparato de este tipo en el hogar, lo ha convertido en el medio ideal para transmitir el mensaje político de los candidatos
en la región.
- Según el Informe de Desarrollo Humano de 1997, América Latina y el Caribe es la región en vías de desarrollo donde
existe un mayor número de televisores por cada mil habitantes. Por ejemplo, mientras en esta región se cuenta con 200 televisores
por cada 1000 personas, en Africa Sub-Sahara (la región con menor acceso) se dispone únicamente de 25 aparatos por cada mil
individuos, es decir sólo un 12% del total de televisores en Latinoamérica.
- El total de televisores por habitante en América Latina alcanza actualmente un poco menos de la mitad del total de televisores
existentes en los países industrializados (500 por 1000 habitantes). Aunque dicha diferencia es significativa, la tendencia en
Latinoamérica es hacia el aumento en la cantidad de aparatos. Lo anterior se confirma al observar que en la región el número
de televisores por mil habitantes creció en el término de diez años (1986-1996) en un 74.5%, mientras en los países
industrializados el crecimiento durante este mismo lapso fue únicamente del 4.8% 15.
- Ante la idea generalizada de que las elecciones actualmente se ganan o se pierden en la televisión, el modo de hacer campaña en
la región se asemeja crecientemente al modelo norteamericano, donde la mercadotecnia electoral, los sondeos, los asesores de imagen y
especialistas en producción se convierten en factores decisivos para convencer a los electores. Todo ello determina campañas
altamente onerosas, como por ejemplo la presidencial de 1999 en la Argentina, donde los dos candidatos presidenciales mayoritarios destinaron
entre enero y octubre de ese año, cerca de $90 millones de dólares en avisos publicitarios, medios audiovisuales, gráficos y
vía pública16.
- México, por su parte, muestra uno de los niveles regionales más altos de gastos en campañas políticas. En efecto,
si se compara el gasto total neto de los partidos políticos en las elecciones generales de 1994 en México ($44,552,196.7017) con el gasto total neto de los partidos políticos en las elecciones generales de 1996 en Estados Unidos
($1,002,500,00018), puede observarse que el gasto por elector en México ($0.82) es mucho más alto que el
gasto por elector en los Estados Unidos ($0.196)19. Mientras este monto representa el 0.00067% de la paridad del poder
adquisitivo (PPP measure) norteamericano, el monto de gastos en México representa el 0.01% de la paridad del poder adquisitivo en
este país20, lo que implica que la relación gasto por elector/ paridad del poder adquisitivo en
México fue casi 15 veces más alto que en los Estados Unidos.
- En segundo lugar, en relación con el origen de las contribuciones, en América Latina al igual que en Europa y Estados Unidos,
los partidos han sufrido una disminución significativa de las cuotas de los afiliados, mientras que el mayor volumen de las contribuciones
proviene de las grandes corporaciones. Paralelamente, el dinero proveniente del crimen organizado y de actividades ilícitas como el
narcotráfico se presume que ha tenido en la región un peso relevante en el financiamiento de las campañas en un buen
número de países. Si bien esta modalidad de financiamiento se caracteriza por la dificultad para ser detectada debido a las
hábiles y variadas formas que ella asume, su influencia puede ser medida sobre la base de los escándalos producidos con frecuencia
en diferentes países. A continuación se presentan algunos ejemplos:
ALGUNOS ESCANDALOS POLÍTICOS POR NARCO -
FINANCIAMIENTO EN AMERICA LATINA |
BOLIVIA |
Debe destacarse el caso "Drogas, Mentiras y Videos". Mientras Bolivia se preparaba para las elecciones generales de 1989, salieron a la luz
una serie de videos y fotografías que comprometían la reputación de miembros de los partidos políticos bolivianos
más importantes por sus supuestos vínculos con el narcotráfico. En particular, uno de los políticos más
prominentes que posaba junto a Isaac "Oso" Chavarría (considerado el líder del narcotráfico boliviano) era el candidato del
Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Jaime Paz Zamora, quien fuera electo Presidente de la Nación. Surgieron acusaciones de que
Chavarría había contribuido con $100,000 dólares a la campaña del MIR.Presuntamente, después de las elecciones
las principales figuras del MIR continuaron su relación con Chavarría y en 1991, el Presidente Paz Zamora nombró al Coronel
Faustino Rico Toro -conocido por tener un fuerte vínculo con el tráfico de drogas-para encabezar la Fuerza Especial de Lucha contra
el Narcotráfico (FELCN). Lo anterior generó la suspensión de la ayuda norteamericana a Bolivia, por lo que Rico Toro
renunció posteriormente a su puesto. Se alega además, que subsiguientes ministros del interior y comandantes del FELCN estuvieron
vinculados también con la industria de la droga.Durante el gobierno siguiente del Presidente Sánchez de Lozada se iniciaron las
investigaciones por los supuestos lazos del Ex-Presidente Paz Zamora con el narco y se encarceló a varios miembros del MIR. Asimismo, el
gobierno norteamericano canceló al Ex-Presidente en cuestión su visa de entrada a los Estados Unidos21. |
COLOMBIA |
En 1994, poco después de que el candidato del Partido Liberal, Ernesto Samper, fuera electo Presidente de la República, el
candidato del Partido Conservador, Andrés Pastrana manifestó públicamente la existencia de unas cintas en las que se
vinculaba a Samper con el Cartel de Cali. Aparentemente parte de su campaña había sido financiada con dinero proveniente del
narcotráfico.Este supuesto caso de narco - financiamiento provocó una seria crisis política que incluyó la denuncia
del Fiscal General de La Nación contra el Presidente recién electo. Asimismo, se inició la investigación contra
Samper en la Cámara de Representantes. No obstante, dicha cámara archivó posteriormente el proceso de acusación,
bloqueando con ello el juzgamiento de Samper en el Senado. Esta medida generó el descontento de diversos sectores de la sociedad
colombiana que interpretaron la decisión como un resultado de las presiones gubernamentales.Dentro de esta crisis deben señalarse
además: el juzgamiento y condena del Ministro de Defensa y antiguo gerente de campaña de Samper, Fernando Botero, así como
de su tesorero de campaña, Santiago Medina; el proceso contra dos ex-ministros anteriormente ubicados en altos cargos de la estructura de
campaña; el proceso contencioso administrativo iniciado por el Consejo Nacional Electoral con el fin de lograr la devolución de los
dineros recibidos violando los topes legales; el encarcelamiento y condena de varios congresistas acusados por haber recibido dinero del
narcotráfico; y finalmente la expulsión del Partido Liberal de algunos de sus más altos miembros por parte del Tribunal de
Etica de dicho partido22. |
PANAMÁ |
El Presidente Pérez Balladares admitió que $50 mil dólares provenientes del narcotráfico habían ingresado
en su campaña23. |
VENEZUELA |
Deben mencionarse los siguientes casos: el de Genaro Scaletta y la conexión Italo-Canadiense. En 1988 fueron sentenciados varios
individuos involucrados con el narcotráfico por intentar utilizar su influencia sobre líderes socialcristianos.El caso Adolfo
Ramírez Torres: Se trata del Ex-Gobernador del Distrito Federal quien asumió luego como Ministro de Relaciones Interiores. Fue
apresado en 1991 al vinculársele con narcotraficantes colombianos.El caso William Fajardo (líder del Partido Social
Demócrata): Fue sentenciado a varios años de prisión por su supuesto involucramiento en el narco-financiamiento de las
campañas regionales de 198924. |
- Los anteriores ejemplos son sólo algunos de los países donde ha quedado en evidencia -en mayor o menor
medida- la injerencia del narco-financiamiento en las campañas electorales. En algunos casos, como en Colombia, la crisis política
producida por tales escándalos ha adquirido dimensiones preocupantes para la institucionalidad democrática, lo que constituye una
llamada de atención sobre las consecuencias que podrían derivarse de este fenómeno. Aunque no puede afirmarse que el
narco-financiamiento sea un problema generalizado en la región, muchos países han sido afectados por diversos escándalos de
esta índole que han sido comprobados a través de pruebas fehacientes que evidencian la influencia del dinero proveniente de la droga
en la política, o bien, que sin comprobarse han rodeado la actividad política y, particularmente las campañas electorales, de
una atmósfera de sospecha y desconfianza.
- En tercer lugar, cabe señalar que la estructura del financiamiento real en la región dista significativamente del esquema
normativo específicamente en lo que respecta a los mecanismos de control y a la aplicación de las sanciones. Consideramos que -entre
otros factores- tanto el presidencialismo, los sistemas de partidos como la cultura política han influido de manera importante en la falta
de aplicabilidad de las regulaciones en cuestión.
Como lo señala Xiomara Navas Carbó, particularmente en los países latinoamericanos el presidencialismo tiene una incidencia
directa sobre las finanzas partidistas. La preponderancia del Poder Ejecutivo respecto de los otros poderes del Estado que caracteriza a los
diferentes sistemas presidencialistas de la región25, coloca a las elecciones presidenciales en un lugar
privilegiado. Lo anterior repercute en la estructura de ingresos de los partidos y candidatos, específicamente en relación con el
destino de las contribuciones de origen privado, que son las que constituyen, por lo general, la mayor parte de los fondos con que los partidos
financian sus campañas. Y es que la prioridad de los comicios presidenciales en estos sistemas favorece que las contribuciones privadas se
canalicen directamente hacia los candidatos presidenciales, ante el interés de los donantes por adquirir una mayor influencia sobre aquellos
que compiten por el cargo en el que suele concentrarse el mayor poder gubernamental26. De ahí que a pesar de la
existencia del financiamiento público a los partidos -que ha procurado evitar o reducir la injerencia de intereses particulares en la toma
de decisiones y definición de políticas gubernamentales-, el clientelismo y el corporativismo continúen presentes en la
práctica política de estos países.
Por otra parte, los sistemas de partidos ejercen asimismo un papel fundamental en la forma en la que dichas fuerzas financian sus
campañas electorales y su funcionamiento permanente. Si bien no puede hablarse de un único sistema de partidos en la región,
en tanto más bien se presenta gran diversidad entre los sistemas de uno y otro país, existe sin embargo un elemento aglutinador entre
ellos y es el hecho de que tanto en las organizaciones tradicionales como en las nuevas fuerzas partidarias surgidas como alternativas a las
primeras, destaca un alto nivel de personalismo que impide el desarrollo de partidos políticos organizativa, estructural y
democráticamente estables. En este sentido, la tradición político-cultural latinoamericana tendiente a reunir a la
ciudadanía en torno a un caudillo parece no sólo haber dejado su huella en el funcionamiento de los partidos, sino también -y
específicamente en relación con el financiamiento de los partidos- en la forma en que se canalizan las contribuciones privadas
particularmente con fines electorales. Especialmente en América Latina, la voluntad del donante de colaborar con un partido está con
frecuencia determinada por vínculos de amistad o por intereses comunes con su candidato, muchas veces al margen de la doctrina
ideológica de las fuerzas políticas. Lo anterior conduce -de nuevo- a que gran parte de las contribuciones se realice directamente al
candidato o a su círculo más cercano y no a la estructura formal partidaria, generando con esto serios obstáculos para ejercer
el debido control de las finanzas electorales y permanentes de los partidos. Por todo ello, la tarea del control deviene difícil
especialmente al evidenciarse que en la mayor parte de los países las regulaciones que atañen a la fiscalización del
financiamiento y el régimen de sanciones se basan fundamentalmente en la responsabilidad de los partidos (o de los encargados de finanzas)
y, en menor medida, en la responsabilidad individual de sus candidatos o colaboradores más cercanos.
Salvo excepciones y lejos de asumir un rol de verdaderos mecanismos de representación de los intereses de los ciudadanos o de
negociación y canalización de las demandas sociales, los partidos políticos de la región han tendido
históricamente a funcionar como instrumentos para la distribución del poder entre elites dirigentes. La inestabilidad política
generada por constantes golpes de Estado, la presencia sistemática de regímenes dictatoriales, y el control del voto son algunos
factores histórico-políticos que han dejado una profunda huella en los partidos políticos latinoamericanos.
Así, la debilidad estructural y organizacional de muchos partidos de la región y su funcionamiento como meras maquinarias
electorales, son elementos que influyen en la forma en que se invierten los fondos partidarios. En este sentido, la baja actividad de muchos de los
partidos en períodos no electorales y su postura instrumental hacia la política (su orientación estrictamente electoral)
explican porqué las inversiones más importantes de los partidos en la región se realizan fundamentalmente en actividades
relacionadas estrictamente con las elecciones y no en sus actividades ordinarias o de educación y fortalecimiento democrático. Por
estas razones se ha regulado ó está discutiéndose en diversos países una nueva ventana de financiamiento público
dirigida a las actividades no-electorales de los partidos, entre ellas, la educación, la capacitación y la investigación, todo
con el fin de fortalecer a estas organizaciones estructural, ideológica y administrativamente.
- Finalmente, el grado de profundización de los valores democráticos tanto en los líderes como en la ciudadanía en
general resulta crucial para la aplicabilidad del marco formal que define las reglas del juego político y, en particular, sobre el
financiamiento de los partidos. Por las características propias del desarrollo institucional de la región, tanto la rendición
de cuentas por parte de las autoridades, como la vigilancia de la práctica política por parte de la ciudadanía, constituyen
hábitos de una cultura democrática que sólo podrá enraizarse a través del aprendizaje sistemático y de
la participación. Aunque la sociedad civil ha empezado en algunos países de la región a tener un rol más activo en el
control del financiamiento de la política27 -obviamente hasta donde le es posible- aún falta un verdadero compromiso de los actores
políticos (candidatos y partidos) por respetar las regulaciones y por informar debidamente a los ciudadanos sobre sus movimientos
financieros.
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