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Vínculos entre política e investigación: La vida política internacional como vigía de la democracia
Entrevista a Rafael Roncagliolo, Secretario General de la Asociación Transparencia, a un año del “Foro de Lima”
Dic-19-02

Cuéntenos sobre la iniciativa que lleva a cabo el Foro “Estado, Sociedad Civil y Democracia en las Américas”

Uno de los proyectos que dejó la tercera reunión del Acuerdo de Lima -aquella vez nos reunimos las 14 organizaciones que forman esta red de movimientos cívicos de América Latina- que se celebró en noviembre del 2001, fue organizar una “feria por la democracia”. Fueron fundamentalmente dos las motivaciones para tal iniciativa: la primera, afirmar la vigencia y celebrar el primer año de la Carta Democrática Interamericana, instrumento crucial para nuestra región, y la segunda, crear un espacio que facilite el intercambio de experiencias exitosas de democratización de la democracia, para usar palabras de Giddens. Es decir, reunir a políticos, académicos y activistas de nuestra región para que discutieran fórmulas para hacer la democracia más intensa en nuestros países, en el marco de la Carta Democrática Interamericana. A Transparencia, como Secretaría Ejecutiva del Acuerdo de Lima, le tocó realizar el proyecto.

Durante su organización, que tomó diez meses, la idea original se enriqueció con la inclusión de nuestros socios en el proyecto, la Red Interamericana para la Democracia, International IDEA, el Proyecto Coalición por la Democracia, la Organización de Estados Americanos, el Banco Mundial, CAPEL y el National Democratic Institute.

¿Cuáles son los temas que se han desarrollado en este Foro?

El formato del foro permitió, como ocurre en una feria, múltiples actividades diarias. Hubo días que se realizaron hasta cinco en simultáneo. Creo reconocer tres hilos conductores: la evaluación del desarrollo y de la democracia en la región, las nuevas responsabilidades de los partidos políticos y, finalmente, las experiencias y tareas de la sociedad civil.

¿Qué relación tuvo esta iniciativa con el Acuerdo Nacional?

El foro se realizó a 60 días de haberse firmado el Acuerdo Nacional. Esta proximidad temporal hizo que, durante el Foro, los peruanos nos refiriéramos a esta experiencia tanto en las actividades oficiales como en las extraoficiales.

¿Hubo experiencias internacionales que hayan inspirado directamente esta iniciativa?

Encuentro algunas similitudes con otros encuentros, pero no tuvimos presente un modelo al concebirlo ni durante su organización. Y no precisamente por una pretensión de originalidad, sino por la diversidad de experiencias y personas a las que aspiramos reunir en este foro.

¿Cuáles han sido las principales conclusiones del Foro y cómo evalúa las repercusiones que han tenido en la opinión pública y en la política?

El Foro dejó sentado que hoy la democracia está sujeta a observación internacional por lo que prácticas regresivas que atenten contra ella serán condenadas. La democracia es demasiado importante para que quede solo en manos de los políticos y de los estados. Hay nuevos actores de la vida política internacional y estos agentes deben asegurar el futuro de la democracia.

En cuanto a las relaciones internacionales, el Foro remarcó que la posibilidad de control social a organismos multilaterales dentro del marco de una democracia global y sus referentes en las naciones es parte de la agenda de hoy. El compromiso de cooperación política y cooperación al desarrollo deben estar en función a estas nuevas exigencias.

En cuanto al rol de la sociedad civil, el Foro resaltó su rol proactivo, convirtiéndose en actor -cuando no motor- de reformas institucionales, capaces de generar políticas públicas.

El Foro también confirmó riesgos. A la democracia como régimen se le demanda efectividad. Dada la coyuntura latinoamericana, la perspectiva de quiebre de la democracia es una posibilidad presente. En ese sentido, se planteó la construcción de una cultura democrática a través de la educación.

Por lo mismo, se requiere de legitimación de la conducción política. La corrupción demostrada por algunos gobiernos en América Latina ha sido la culpable del retiro del quehacer político de la vida de los ciudadanos.

Cito aquí a Daniel Zovatto, quien acertó en alertar que pese a que la democracia ha avanzado en América Latina, no debemos ser triunfalistas. La población es hoy más crítica de sus élites políticas, esto no implica que sea la democracia la que cargue con esta factura.

Suscribo también su referencia a múltiples “Américas Latinas”: una en la que los países les va bien, otra donde se ubican las naciones que están haciendo un mal trabajo y finalmente una en la que los países oscilan entre las dos categorías anteriores. Económicamente, hoy América Latina no ha experimentado un proceso de crecimiento, al no haberse logrado reducir la pobreza ni la desigual distribución de la riqueza. La reforma económica y social debe darse sobre la base de una reforma política.

Finalmente, coincidimos todos en la necesidad de institucionalizar este espacio, dándole regularidad, con miras de convertirlo en un espacio multisectorial que tome el pulso a la democracia en América Latina.

¿Cuál ha sido el enfoque que se les ha dado a los principales desafíos de la temática electoral, como las crisis de los partidos, el descenso de la participación o los procesos de reforma política?

Creo que la intervención de Juan Ignacio García, director del Servicio Electoral de Chile, recogió bien el espíritu de la Carta Democrática: está claro que hoy las elecciones deben ser libres, limpias, periódicas y, lo más importante y esencial, con partidos democráticos. Entonces, “elecciones limpias” ya no sólo significa tener organizaciones electorales que sirvan, que sean eficientes, sino que los partidos políticos actúen como colaboradores del sistema electoral. Esto también demanda la colaboración de la sociedad civil para que tengan mayor presencia en las elecciones y más inclusivos y transparentes. Los partidos no son solo maquinarias electorales sino también son responsables de la conducción ciudadana. Entonces, elecciones internas y primarias periódicas así como financiamiento transparente de los partidos, son cualidades imprescindibles hoy para nuestros regímenes democráticos. En el Foro estos temas fueron tratados como parte del núcleo duro de la legitimidad democrática.

Después de la experiencia del 2001, ¿cómo sigue esto?

Debido al éxito del Foro, existe el interés de reeditarlo anualmente. Por lo pronto, ha habido consenso en que el tema eje de la próxima edición sea Democracia y Pobreza. En las próximas semanas debe decidirse la sede. Esto dependerá de la institución miembro del Acuerdo de Lima sobre la que recaiga la responsabilidad de organizarlo, tarea que recibirá la ayuda ya comprometida de la Red Interamericana para la Democracia, International IDEA, Proyecto Coalición por la Democracia y Transparency International.

¿Qué otras actividades esta organizando Transparencia Perú y los diversos proyectos latinoamericanos asociados a ella?

Transparencia, si bien es una organización de peruanos, ha estado permanentemente asociados a iniciativas de carácter regional. Con el Acuerdo de Lima tenemos un proyecto que quisiéramos concretar en el 2003: crear un mecanismo regional de seguimiento a los instrumentos internacionales y de iniciativas nacionales que contribuyan a hacer más intensiva la democracia.

Además, participaremos de una iniciativa de Transparencia Internacional Latinoamérica para promover en nuestros países reformas y prácticas que garanticen la transparencia del financiamiento de la política. Este es para nosotros un tema esencial para el desarrollo de la política. Por ejemplo, aquí en Perú, dos días antes de las elecciones regionales y municipales de noviembre, Congreso y Ejecutivo derogaron las ya débiles exigencias que nuestra legislación establecía en ese tema. Cosas parecidas ocurren en otros países. Esto tiene que cambiar: que la gente conozca quiénes financian a los partidos es fundamental (también lo es una genuina democracia interna) para reconstruir la confianza de la gente en la política y eso es algo que los políticos deben entender. Las reformas no pueden desconocer lo avanzado y nosotros ya tenemos un trabajo con los partidos peruanos que quisiéramos consolidar y extender como experiencia a otros países de América. Y continuaremos prestando apoyo y asesoría a movimientos cívicos latinoamericanos en temas como la observación electoral y la realización de conteos paralelos confiables.


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