Tendencias latinoamericanas

La doble vuelta en América Latina

Por Rosendo Fraga
Observatorio Electoral Latinoamericano
6 de Marzo de 2003

Si bien la del 27 de abril será la quinta elección presidencial argentina en la cual regirá el sistema de doble vuelta o ballotaje, probablemente será la primera en la cual éste tenga lugar, dado que en las oportunidades precedentes la elección se resolvió en la primera vuelta.

Por esta razón, resulta interesante analizar cómo ha funcionado este sistema electoral en la práctica en América Latina.

En 1979, sólo dos países del subcontinente tenían este sistema electoral: Costa Rica y Ecuador. En las dos décadas siguientes, doce países más lo adoptaron: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Perú República Dominicana y Uruguay.

Desde dicho año hasta hoy, han tenido lugar en América Latina 42 elecciones presidenciales con el sistema de doble vuelta. En 19 casos, el ganador se impuso en la primera vuelta. Tal fue el caso de las elecciones argentinas de 1995 y 1999 y de la última elección presidencial que tuvo lugar en Colombia el año pasado, entre otros.

En cambio en otros 23 casos, se aplicó la segunda vuelta al no producirse en la primera un ganador. En 16 de estas elecciones triunfó en la segunda vuelta quien había ganado en la primera. Es así como en sólo 7 elecciones, se dio lo que Aníbal Pérez-Liñán (un cientista político de la Universidad de Pittsburg que ha estudiado el tema en profundidad) define como reversión del resultado inicial que se da cuando una mayoría del electorado comparte un consenso negativo en contra del candidato ganador en la primera vuelta.

Hasta acá, sobre 42 elecciones con segunda vuelta realizadas desde 1979 en la región, en 35 triunfó quien hubiera ganado también con el sistema de mayoría simple, ya que el ganador se impuso en primera vuelta, o ganó en la segunda quien tuvo más votos en la primera. Sólo en 7 oportunidades (una de cada 6) se dio el caso de la reversión del resultado inicial.

Dada la complejidad de la elección argentina -signada por una inédita dispersión del voto frente a una elección presidencial- vale la pena analizar qué sucedió en estos casos, que bien podría darse en nuestro país.

En 1984, en Ecuador, Rodrigo Borja venció por un margen de sólo 1,6 puntos a León Febres Cordero, quien en la segunda vuelta se impuso con el 51,5%. El Presidente electo tuvo una relación muy conflictiva con el Congreso y estuvo a punto de ser sometido a juicio político, cuando tras vetar una ley de amnistía fue secuestrado por un grupo militar. En este mismo país, en 1996, Abdala Bucaram había quedado segundo en la primera vuelta, levemente por debajo del primero quien había obtenido sólo el 23%, pero en la segunda gana con el 54%. El Presidente erosionó rápidamente su popularidad, siendo declarado mentalmente incapacitado por el Congreso pocos meses después.

Otros casos de reversión del resultado inicial se dieron con la llegada de Fujimori al poder en 1990 en Perú y con Jorge Elías Serrano en Guatemala al año siguiente. El primero de ellos, que había salido segundo con el 33% y que después se impuso con el 62%, tuvo una relación muy conflictiva con la oposición, la que culminó con el autogolpe de 1992. El segundo, que pasó del 23% al 68% de la primera a la segunda vuelta, intentó seguir los pasos de Fujimori, pero fue obligado a dejar el poder.

Pero en los otros tres casos en los cuales ganó quien había salido segundo en la primera vuelta, se han logrado evitar las crisis institucionales precedentes.

En Santo Domingo, en 1996, Leonel Fernández que había quedado segundo con el 39% a sólo dos puntos del primero, en la segunda vuelta se impuso con el 51,2% de los votos al obtener el apoyo del ex presidente Balaguer. En Colombia, en 1998, Andrés Pastrana del Partido Conservador ganó en la segunda vuelta después que había sido derrotado en la primera por el candidato del Partido Liberal. En Uruguay, el actual presidente Jorge Batlle, quien en la primera vuelta había quedado 7 puntos por debajo del candidato de la coalición de izquierda Frente Amplio ganó en la segunda vuelta.

En estos tres casos, no se produjeron crisis institucionales, probablemente porque tenían partidos políticos más sólidos, aunque en el caso colombiano el reciente triunfo de Álvaro Uribe mostró la crisis de las estructuras políticas tradicionales y en Uruguay el gobierno enfrenta crecientes dificultades derivadas de la crisis económica.

El análisis de los 19 casos en los que hubo segunda vuelta muestra que si el primero tiene una ventaja relevante, el segundo no logra imponerse. En los casos que se dio reversión del resultado inicial, la diferencia en puntos fue muy leve, siendo el caso de Uruguay con el triunfo de Batlle como el caso más extremo de reversión, ya que estaba 7 puntos por debajo del primero.

En conclusión, el análisis de las 42 elecciones con sistema de segunda vuelta realizadas en América Latina desde 1979, muestra que sólo en uno de cada 6 casos se dio la reversión del resultado inicial, siendo relevante para que esta posibilidad tenga lugar que la diferencia en puntos no sea sustancial.