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América Latina: Balance Electoral 2002

Por Daniel Zovatto y Julio Burdman1

ANALISIS DE LOS PROCESOS ELECTORALES 2002

Tanto en su desarrollo como en sus resultados, los procesos electorales celebrados en 2002 reflejaron, en gran medida, la realidad política y económica de la región. Con total apego a la institucionalidad electoral, y con un buen funcionamiento de la estructura organizativa y judicial de las elecciones, ocho países celebraron importantes procesos de selección de autoridades nacionales:

Considerando la realización de segundas vueltas en los casos en que fue necesario, se celebraron durante el año trece elecciones. El análisis de cada proceso electoral es presentado a continuación.

Costa Rica 2002: La fragmentación del poder y el aumento del abstencionismo (3 de febrero y 7 de abril, elecciones generales; 1 de diciembre, alcaldías)

La jornada electoral del 3 de febrero transcurrió sin mayores sobresaltos, pero introdujo algunas características nuevas en la tradición electoral costarricense. Las elecciones presidenciales, polarizadas durante más de medio siglo por los dos pilares del bipartidismo costarricense, el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC, oficialista), y el Partido Liberación Nacional (PLN), contaron en esta oportunidad con la influencia del Partido Acción Ciudadana (PAC). Estas tres fuerzas políticas disputaron el comicio y por primera vez se recurrió al ballottage para dirimir la competencia política. Los principales candidatos fueron Abel Pacheco, médico psiquiatra y conocido comunicador costarricense, del PUSC; Rolando Araya, hombre de amplia trayectoria política dentro del PLN, y Ottón Solís, economista y disidente de las filas del PLN, que se presentó bajo la bandera del PAC. El PUSC, con orígenes afines al populismo y a la izquierda, se transformó gradualmente hasta convertirse en el partido identificado con las políticas neoliberales, particularmente durante la presidencia de Miguel Ángel Rodríguez. El PLN, por su parte, seguía sosteniendo su perfil socialdemócrata. La nueva fuerza liderada por Solís reivindicaba la renovación progresista, la ética y la lucha anticorrupción como ejes centrales de su acción política. Ninguno logró sobrepasar el 40% requerido para ganar en la primera vuelta. El partido de gobierno (PUSC) obtuvo 590.277 votos (38,6%) y el opositor PLN 475.030 (31,1%). Los dos candidatos con mayor número de votos debieron ir a una segunda ronda el 7 de abril. El PUSC sacó una ventaja de más de 115.000 votos al PLN en la primera ronda y más de 200.000 en la segunda, lo que explica la diferencia de casi 8 puntos porcentuales sobre el segundo lugar que correspondió al PLN.

COSTA RICA: ELECCIONES PRESIDENCIALES 2002
Total Nacional
CANDIDATO PARTIDO 1º Vuelta
(Feb-3-02)
% 2º Vuelta
(Abr-7-02)
%
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por el TSE.
Abel Pacheco (PUSC) 590.277 38,6 776.278 58,0
Rolando Araya (PLN) 475.030 31,1 563.202 42,0
Partido Acción Ciudadana 400.681 26,2 -- --
Movimiento Libertario 25.815 1,7 -- --
Renovación Costarricense 16.404 1,1 -- --
Otros 16.553 13,0 -- --
Total votos válidos 1.529.845 100 1.339.480 100
En blanco 7.241 2,1 6.006 0,3
Nulos 32.332 0,5 27.457 2,0
TOTAL 1.569.418 100 1.372.942 100

Si bien todos los postulantes sufrieron los efectos de la apatía ciudadana y del surgimiento de la tercera fuerza, el PLN puede considerarse el gran perdedor de estas elecciones. No sólo perdió en términos de su caudal histórico de votos, sino que tampoco ganó en ninguna provincia, imponiéndose el partido del gobierno en las siete regiones del país, en algunos casos con holgura. En relación con las elecciones de 1998, cuando logró un 44,6% de los votos, el PLN redujo su votación en 13,5 puntos. El PUSC también vio disminuido su caudal electoral, aunque en menores proporciones. El voto que obtuvo en la elección presidencial sumó el apoyo al partido -el llamado 'voto duro'-, con los apoyos que reunía Pacheco como candidato. El PAC fue la 'revelación' de la elección, no sólo por su buen rendimiento electoral, sino también porque su presencia precipita la pluralidad y el ballottage antes mencionados. Su emergencia afectó principalmente al PLN, dado el origen liberacionista del candidato Ottón Solís. Analistas políticos como Rodolfo Cerdas advertían que la crisis de credibilidad que enfrentaban los partidos tradicionales podía no sólo dividir el voto, sino también comenzar a afectar la estructura del sólido bipartidismo costarricense. El tiempo dirá si la elección de 2002 fue consecuencia de una situación particular, o expresión de una tendencia hacia el pluralismo partidario que comienza a insinuarse.

En la segunda ronda electoral, el 7 de abril, se impuso Pacheco con el 58% de los votos contra un 42% obtenido por Araya. Fue el primer ballottage de la historia costarricense, y también la primera vez en que el PUSC se prolonga en el poder por más de un mandato. En los últimos 50 años sólo el PLN había logrado ganar consecutivamente la Presidencia de la República, con los gobiernos de José Figueres y Daniel Oduber (1970-1974 y 1974-1978) y los de Luis Alberto Monge y Oscar Arias en 1982-1986 y 1986-1990, respectivamente.

El análisis de la participación electoral en las elecciones presidenciales evidencia un ligero crecimiento del abstencionismo en el país, si tomamos las cifras de la primera vuelta. Distinto es el caso de la segunda, en donde la abstención creció en ocho puntos (31% en la primera vuelta y 39% en la segunda vuelta). Muchos analistas estimaron que el crecimiento del abstencionismo se produjo porque una buena parte de los votantes del PAC no concurrieron a votar en el segundo turno, lo que se enmarca en la comprensible ausencia de 'cultura de ballottage' en Costa Rica. F. Sánchez se refiere al "desalineamiento" electoral, una de cuyas principales características es el incremento de la abstención14 .

En relación con las elecciones parlamentarias, debe destacarse que ninguno de los partidos mayoritarios alcanzó mayoría de escaños en el Congreso. Las elecciones legislativas de 2002 -igual que las presidenciales- marcaron el fin de un periodo de 16 años de alternancia del PLN y del PUSC como fracciones dominantes del Congreso. En consecuencia, la configuración del Parlamento está dominada ahora por tres bloques semejantes, el PLN con 17, el PUSC con 19 y el PAC con 14 escaños, y otro bloque menor, pero significativo, el Movimiento Libertario (ML), con 6 escaños. El número de fuerzas políticas representadas en el parlamento también se modificó. A diferencia del periodo 1998-2002, cuando estaban representados siete partidos políticos, en el período 2002-2006 sólo hay cinco agrupaciones representadas. El efecto político de esta nueva configuración y de la fuerza de cada una, se traduce en la necesidad de establecer alianzas que permitan un buen margen de gobernabilidad.

COSTA RICA: COMPOSICION DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA 2002-2004
PARTIDO Escaños %
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano con base en cifras oficiales del TSE.
Partido Unidad Social Cristiana 19 33.3%
Partido Liberación Nacional 17 29.8%
Partido Acción Ciudadana 14 24.7%
Movimiento Libertario 6 10.5%
Renovación Costarricense 1 1.7%
TOTAL 57 100%
COSTA RICA: ELECCIONES LEGISLATIVAS 2002 Total Nacional
PARTIDO VOTOS %
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano con base en cifras oficiales del TSE.
Unidad Social Cristiana 453.201 29,8
Liberación Nacional 412.383 27,1
Partido Acción Ciudadana 334.162 22,0
Movimiento Libertario 142.152 9,3
Renovación Costarricense 54.699 3,6
Fuerza Democrática 30.172 2,0
Otros 95.085 6,2
Total votos válidos 1.521.854 100,0
En blanco 19.023 1,2
Votos nulos 28.461 1,8
TOTAL 1.569.338 100,0

Es importante destacar que la forma en que se definió la nueva configuración parlamentaria evidencia un quiebre del voto de la ciudadanía, al establecerse un balance de fuerzas distinto15 . Ni la movilización del 'voto duro' del PUSC para que su candidato ganara las elecciones, ni la carismática figura de Abel Pacheco, parecen haber sido suficientes para que el segmento del voto de Liberación Nacional que no respaldaba a Araya como candidato de su partido, emitiera su voto a favor del PUSC en las elecciones a la Asamblea Legislativa. El PLN, que de igual forma movilizó el voto duro en apoyo al partido, tampoco logró obtener la mayoría parlamentaria, dado que mucho de su tradicional caudal de votación fue captado por el PAC.

En relación con el voto del PAC debe indicarse que, además de movilizar a un segmento del voto histórico de Liberación Nacional -tanto en apoyo a Solís como a sus diputados-, lo hizo también con un voto sin filiación partidaria y que no estaba de acuerdo con ninguna de las opciones representadas por los dos partidos grandes. El Movimiento Libertario, que en la elección de presidente no pudo escapar al estigma de la polarización, hizo una buena elección legislativa, capitalizando un gran porcentaje de este voto. Con esta nueva configuración del Parlamento costarricense, los diputados de los partidos no tradicionales (RC, PAC, ML) cobran una importancia estratégica. El surgimiento del PAC como fuerza electoral y el aumento en el número de escaños del ML hace que éstos tengan posibilidades reales de jugar al equilibrio de fuerzas en el parlamento y de definir su rumbo, ya que ninguno de los dos partidos tradicionales recibió los votos necesarios para aprobar, por sí solos, proyectos de ley.

El 1 de diciembre se realizaron, por vez primera, las elecciones locales de forma independiente de las nacionales -presidenciales y parlamentarias16 -. Ese día, 2.331.459 millones de costarricenses estaban convocados para elegir a 81 alcaldes, 162 suplentes y 4.722 miembros de los concejos de distrito de sus respectivas comunidades. Tres características destacan del proceso electoral: la alta abstención, la implementación de un plan piloto de votación electrónica, y el aumento de las opciones partidarias cantonales. En estos comicios se abstuvo el 77,7%, algo sin precedentes. El fenómeno concitó la atención de politólogos y especialistas. Amén de cierto desencanto con la política y del menor interés relativo de los comicios locales frente a los nacionales -fenómenos casi universales-, hay otras explicaciones coyunturales que contribuyen a explicar la magnitud del ausentismo: la coincidencia con el inicio de las vacaciones escolares y la deficiente campaña de información sobre la fecha y el objetivo de las elecciones. Fernando Zeledón señala en el Observatorio Electoral, que fue un error convocar elecciones en plena estación lluviosa -por las precipitaciones tuvo que suspenderse la votación en la caribeña provincia de Limón-, ya que esto contribuyó a un mayor ausentismo.

En este proceso electoral también se aplicó, como un plan piloto, el voto electrónico en 133 de las 6.028 mesas de votación. De las 46.241 personas que podían escoger entre el voto electrónico y el tradicional, el 60% optó por el primero. El plan piloto sirvió para establecer el grado de aceptación del voto electrónico y fue fundamental en la determinación de la viabilidad del proyecto, al punto que el Tribunal Supremo de Elecciones se ha propuesto su plena implementación en las elecciones de 200617 . El tercer factor fue el crecimiento de los partidos cantonales. Desde las elecciones de 1998 se ha profundizado esta tendencia. Entonces participaron once partidos cantonales para elegir cargos de regidores y síndicos municipales; en esa elección, por primera vez, un partido cantonal, la Yunta Progresista Escazuceña, obtuvo la mayoría de escaños del Concejo Municipal y desplazó la hegemonía del bipartidismo tradicional en ese cantón. Otros partidos cantonales, como Del Sol y Curridabat Siglo XXI, lograron algunas plazas que alteraron el bipartidismo tradicional. En la elección de 2002 la cifra de partidos cantonales aumentó significativamente. En la elección de regidores, en febrero, participaron 19 partidos locales, y 34 en la de diciembre, aunque sus resultados no fueron muy exitosos.

Un análisis de los resultados según las agrupaciones políticas permite afirmar que los candidatos de los partidos tradicionales, PLN y PUSC, fueron los ganadores, ya que se impusieron en el 93% de las 71 alcaldías electas: 47 el PUSC y 28 el PLN. Los partidos no tradicionales que lograron plazas fueron cinco: Acción Ciudadana y Curridabat Siglo XXI en la provincia de San José; Independiente Obrero y Auténtico Paraiseño de la provincia de Cartago y Guanacaste Independiente de la provincia de Guanacaste.

COSTA RICA: ELECCIONES DE ALCALDES MUNICIPALES 2002
Total Nacional
PARTIDO TOTAL
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano con base en cifras oficiales del TSE.
Partido Unidad Social Cristiana 182.834
Partido Liberación Nacional 121.649
Movimiento Libertario 18.450
Renovación Costarricense 14.210
Partido Acción Ciudadana 64.681
Otros 53.145
Total votos válidos 454.969
Nulos 11.922
Blancos 5.028

Los resultados de esta elección podrían explicarse por diferentes aspectos: por un lado, la ley no financia a los partidos para las municipales, y al haberse celebrado estas el mismo año que las presidenciales, y particularmente después de dos rondas electorales, la elección municipal se encontró con estructuras partidistas cansadas y sin financiación. En consecuencia, la desinformación fue la característica primordial del proceso electoral: sin dinero no hubo propaganda y sin propaganda tampoco hubo carnaval electoral, divulgación de los programas de gobierno ni promoción de los candidatos, pese al esfuerzo informativo de algunos medios de comunicación.

NICARAGUA: Nueva prueba para un sistema regional cuestionado (3 de marzo: elecciones regionales)

A principios de marzo se realizaron elecciones en las dos regiones autónomas del país: la del Atlántico Norte (RAAN) y la del Atlántico SUR (RAAS), que -junto a los quince departamentos- conforman la organización político-administrativa nicaragüense. Las regiones costeñas, geográfica y climáticamente las más hostiles del país, reúnen más del 40% del territorio nacional y menos del 8% de la población, en su mayor parte indígenas de diversas etnias, predominando los miskitos, sumus y ramas. Esta fue la cuarta elección regional de la historia -la primera en 1990-, y se desarrolló en un contexto de tensión política e institucional, agravado por la apatía de los pobladores costeños.

La característica política de las regiones autónomas es el activismo de grupos indigenistas que, pese a ser numéricamente minoritarios, son relativamente fuertes en la costa desde los años setenta. El activismo indigenista atravesó períodos de radicalización, incluyendo la lucha armada en los ochenta, durante el gobierno sandinista. Aunque los indigenistas fueron socios y aliados del sandinismo en los inicios de la revolución, se convirtieron en sus principales adversarios cuando el régimen intentó transformar la estructura política y social de las regiones y a sus habitantes indígenas, que intentaban preservar su cultura, creencias y formas tradicionales de organización. La distensión del conflicto coincide con el establecimiento del régimen autonómico. Actualmente el reclamo indigenista está centrado en la consolidación de la autonomía política de los costeños y en la afirmación de la identidad de su población, así como en la delimitación territorial. La población plantea sus demandas de ayuda al gobierno nicaragüense y a diversos organismos multilaterales, para resolver problemas como la reconstrucción de las regiones afectadas por las catástrofes naturales o para enfrentar los problemas de extrema pobreza.

Las elecciones de marzo estuvieron signadas por las deficiencias institucionales en las regiones y por el clima electoral nacional post-2001, ya que los conflictos por la sucesión del caudillo conservador, Arnoldo Alemán, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) estuvieron cerca de afectar negativamente a las instituciones electorales. Si las primeras elecciones estuvieron centradas en el proceso de pacificación y las expectativas indígenas por el proceso de autonomía regional, los comicios de 1998 -los terceros- mostraron la decepción de las poblaciones costeñas con los nuevos Consejos Regionales. Se denunciaba que los partidos nacionales no se esforzaban por reglamentar la autonomía, se apartaban de las demandas de las etnias locales y protagonizaban la corrupción administrativa en los Consejos Regionales. Este descontento prevaleció en las elecciones de 2002 y se tradujo finalmente en un altísimo nivel de abstención.

Con un padrón de 199.262 electores (114.280 en la Región del Atlántico Norte y 84.982 en la del Atlántico Sur), del cual sólo un 35% habitaba en áreas urbanas o semiurbanas, compitieron el PLC, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el indigenista Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (YATAMA) y dos fuerzas menores. En términos políticos, un debate diluido se organizó alrededor de las divergencias entre "autonomistas" y "neo-integracionistas".18 Los últimos, representados por el PLC, no reniegan la autonomía interétnica pero ponen su acento en mecanismos de integración con el resto del país para encarar una agenda de gobierno. Por su parte. los autonomistas de YATAMA se vuelcan a la defensa particularista de la etnia miskita, en tanto el FSLN reclama un compromiso con la autonomía, percibida por muchos costeños más como estrategia de oposición al PLC que como una opción política creíble. YATAMA, que en el pasado tejió alianzas con la Unión Nacional Opositora (UNO) y con el PLC, en esta oportunidad formó un pacto de gobernabilidad con los sandinistas para impedir que los liberales accediesen al gobierno de la RAAN. En el Atántico Norte se impuso el PLC con el 35,9%, frente al 32,9% que obtuvo el sandinismo y el 21,6% de YATAMA. Por su parte, en el Atlántico Sur, los liberales se impusieron ampliamente y lograron el gobierno del Consejo Regional.

NICARAGUA: ELECCIONES REGIONALES 2002 - RAAN
PARTIDO Votos %
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por el CSE.
Partido Liberal Constitucionalista (PLC) 16.340 35,9
Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) 14.961 32,9
Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (YATAMA) 9.837 21,6
Partido Movimiento de Unidad Costeña (PAMUC) 3.232 7,1
Partido Resistencia Nicaragüense (PRN) 1.106 2,4
Total votos válidos 45.476 100
NICARAGUA: ELECCIONES REGIONALES 2002 - RAAS
PARTIDO Votos %
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por el CSE.
Partido Liberal Constitucionalista (PLC) 17.186 62,2
Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) 7.315 26,5
Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (YATAMA) 1.726 6,2
Partido Resistencia Nicaragüense (PRN) 1.425 5,2
Total votos válidos 27.652 100

En el promedio de las elecciones regionales (con 73.128 votos válidos) se impuso el PLC con el 45,8% de los votos, seguido por los sandinistas con el 30,5% y en tercer lugar los indigenistas de YATAMA. El partido Movimiento de Unidad Costeña (PAMUC) sólo se presentó en el Atlántico Norte y obtuvo el 4,4% de los votos regionales. El partido Resistencia Nicaragüense (PRN) alcanzó el 3,5% de la votación. Al proceso concurrieron observadores electorales de ONG como Ética y Transparencia, Instituto para el Desarrollo y la Democracia (IPADE), Centro de Derechos Humanos, Ciudadanos y Autonómicos, y Hagamos Democracia, y también de la Organización de Estados Americanos (OEA). La Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA -en rigor, la extensión de la MOE establecida en Managua el año anterior, en ocasión de las conflictivas elecciones generales de noviembre de 2001- destacó la persistencia de algunos aspectos críticos, tanto en la norma como en el funcionamiento de la autoridad electoral. Divergencias internas entre los miembros del Consejo Supremo Electoral, particularmente en lo relativo al tema del voto con testigos, ocasionaron una crisis interna en el organismo, reflejada en la falta de quórum para la toma de decisiones sobre diferentes aspectos del proceso electoral.

La Misión de Observación de la OEA advirtió sobre una modalidad de sufragio mediante la denominada Acta de Promesa de Ley (APL), que permite a todo ciudadano con documento válido para votar y que no aparezca en el padrón de su localidad, ejercer el voto con la presencia de dos testigos que den fe del domicilio o residencia del elector. La mayor parte del arco político (sandinistas, indigenistas, etc.), con excepción del oficialista PLC, se opuso a este mecanismo, ante el traslado irregular de electores ajenos a la región.19 Agrega el informe que el malestar alrededor de la APL agudizó la crisis en el Consejo Supremo Electoral, produciendo la ruptura del quórum reglamentario a pocas semanas de la elección. Observa la Misión, comandada por Santiago Murray, la precariedad institucional del Consejo Supremo Electoral (CSE) que no logra concertar acuerdos en su seno, afectando su compromiso como autoridad electoral durante el proceso comicial.20 El CSE tiene una conducción politizada, repartida entre el PLC y el sandinismo.21 Por último, la MOE manifestó su preocupación por la elevada abstención en las elecciones regionales, y solicitó a las autoridades el desarrollo de mecanismos que aumenten la participación en las regiones autónomas.22 La abstención fue la gran triunfadora de las elecciones; por la afluencia de votantes no registrados en virtud de la vigencia de la APL, no puede estimarse con exactitud, pero se calcula que entre el 60 y el 65% de los costeños no ejerció su derecho al voto.

COLOMBIA: Elecciones conmocionadas por la inseguridad y la violencia (10 de marzo: elecciones legislativas; 26 de mayo: elecciones presidenciales)

Coincidiendo con el inicio de la campaña electoral -legislativas en marzo y presidenciales en mayo-, el proceso de paz iniciado en enero de 1999 por el presidente Pastrana se desmoronó definitivamente. Pese a la cesión de la Zona de Distensión, los representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) demostraron poca voluntad de negociación y supeditaron cualquier canal de diálogo a que primero se implementaran 'medidas revolucionarias de gobierno'. Sin abrir aquí juicios de valor sobre la marcha y resultados del proceso de paz encarado durante el gobierno de Pastrana -existen sólidos argumentos a favor y en contra de su gestión-, para la mayoría de los colombianos el balance era negativo. Pastrana, de origen conservador23 , llegó al poder con el mandato de solucionar la prolongada guerra interna y terminó siendo visto como quien llevó hasta el final unos esfuerzos vanos en el marco de un diálogo sin contrapartes.

Tanto el contexto interno como el internacional comenzaban a cambiar respecto de la narcoguerrilla. En los últimos años Pastrana logró que el mundo entendiera el entramado real del problema, la corresponsabilidad de los países consumidores y la naturaleza de la insurgencia armada y su relación con el narcotráfico, logrando que disminuyese el tácito 'visto bueno' que la guerrilla obtenía de numerosos dirigentes políticos europeos y latinoamericanos. Al mismo tiempo las FARC -y en menor medida el Ejército de Liberación Nacional (ELN)- aumentaban considerablemente su reclutamiento de combatientes24 , y también lo hacían las fuerzas regulares del Estado25 , equilibrando una relación que había llegado a ser favorable a los primeros. Según los sondeos de opinión, casi dos tercios de la población comenzaba a ver con buenos ojos una participación militar norteamericana en la resolución del conflicto26 , y la nueva administración Bush, tras el trágico 11 de setiembre, se mostraba cada vez más dispuesta a ayudar a Colombia en temas de contrainsurgencia.

Todo -el contexto externo, la lógica militar del conflicto y la opinión pública- apuntaba a un giro político y a un endurecimiento del conflicto armado. Álvaro Uribe Vélez, ex alcalde de Medellín y ex gobernador de Antioquia, hijo de un hacendado asesinado por las FARC en los años ochenta, había seguido una carrera política ascendente y a la vez controvertida en el seno del Partido Liberal (PL), particularmente desde su elección como gobernador en 1994, cuando fue acusado de alianza con los paramilitares por su programa Convivir de autodefensa de la población rural. Se lo vinculó con los sectores más conservadores del Ejército y de los terratenientes, pero mantuvo su filiación liberal hasta la campaña de la sucesión de Pastrana, que precipitó su alejamiento. Uribe presionó por un distanciamiento de la política de Pastrana y, al no encontrar eco, decidió presentar su candidatura -adelantando sus planes presidenciales, anunciados para 2006- por fuera del partido.

Diferenciándose del involuntario denominador común acerca del proceso de paz entre parte de los liberales y de los conservadores, Uribe partió de una propuesta que contemplaba la aplicación nacional de su plan Convivir, el fortalecimiento del Ejército y el pedido de ayuda a los Estados Unidos. Propuso abandonar la negociación con la insurgencia y pasar al ataque. Su campaña se basó en otros dos ejes: la renovación del sistema político a través de una reforma institucional, y el combate de la pobreza.

El liberalismo oficial, el mayor partido del país, postulaba por segunda vez consecutiva a Horacio Serpa, quien a fines de 2001 parecía el seguro ganador, pero la crisis del proceso de paz y su apoyo a Pastrana modificaron las tendencias, dejando el espacio libre para el surgimiento de Uribe. Por su parte, la crisis del Partido Conservador (PC) fue profunda durante el 2002, pues su nombre quedó asociado al fracaso del proceso de paz. Días después de las elecciones parlamentarias, el presidente del partido, Carlos Holguín, renunció a su cargo (aunque todavía lo ejerce) y poco después renunció Juan Camilo Restrepo, su candidato presidencial, argumentando sus escasas probabilidades de ganar -en ese momento tenía poco más del uno por ciento de la intención de voto- y deplorando el acercamiento anticipado de muchos dirigentes conservadores a la candidatura de Uribe. Gran parte del conservadurismo, que por primera vez desde 1849 no presentaba un candidato propio a la contienda, terminó apoyando la candidatura de Uribe. Dos liberales, Uribe y Serpa, disputaron la Presidencia.

En las elecciones legislativas, celebradas dos meses antes de las presidenciales, se insinuaron algunas tendencias verificadas luego en los comicios presidenciales. Si bien el PL mantuvo su primera minoría -con los votos de quienes nunca dejarán de votar al PL-, se advierte una importante dispersión de la segunda fuerza en una miríada de partidos menores. El Congreso, más que nunca, aparece fraccionado entre el retroceso de los partidos tradicionales y de la propia fidelidad partidaria, y la conformación de nuevas coaliciones alrededor de compromisos programáticos. El fenómeno Uribe, un candidato presidencial mayoritario sin partido propio, precipitó estos cambios. En el Senado de 104 bancas, hay un bloque de 30 'liberales oficialistas', que siguen las decisiones del partido, un tercio identificado como 'pro-Uribe', constituido por conservadores, ex izquierdistas, indigenistas y legisladores regionalistas que comenzaron a apoyarlo desde las elecciones de marzo, y otro tercio que se mueve con mayor independencia. Como señala Murillo27 , con estos resultados el candidato más beneficiado fue Uribe, quien vio fortalecidos sus ímpetus presidenciales. La mayoría en el Congreso significa un respaldo a sus osadas iniciativas, en especial la más ambiciosa, la revocatoria del mandato a los congresistas recién elegidos y la reducción del órgano parlamentario.

COLOMBIA: ELECCIONES LEGISLATIVAS 2002
CAMARA DE DIPUTADOS, POR PARTIDO POLÍTICO
PARTIDO Votos %
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por la Registraduría Nacional de Colombia.
Partido Liberal 2.595.640 31,3
Partido Conservador 910.788 11,0
Cambio Radical 316.516 3,8
Coalición 235.339 2,8
Equipo Colombia 192.005 2,3
Convergencia Popular Cívica 180.914 2,2
Apertura Liberal 162.621 2,0
Movimiento Popular Unido 127.485 1,5
Movimiento de Salvación Nacional 114.193 1,4
Colombia Siempre 109.182 1,3
Participación Popular 105.641 1,3
Otros 3.242.528 39,1
Total votos válidos 8.292.852 100
En blanco y anulados 1.896.077 18,6
TOTAL 10.188.929 100
CAMARA DE SENADORES, POR PARTIDO POLÍTICO
PARTIDO Votos %
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por la Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia.
Partido Liberal 2.655.855 29,1
Partido Conservador 867.340 9,5
Coalición 548.542 6,0
Movimiento Nacional 413.903 4,5
Equipo Colombia 285.102 3,1
Movimiento Integración Popular 260.504 2,9
Colombia Siempre 251.590 2,8
Cambio Radical 219.801 2,4
Movimiento Popular Unido 170.326 1,9
Acción Laboral Moral 146.619 1,6
Frente Social y Político 126.777 1,4
Nueva Fuerza Democrática 121.424 1,3
Anapo 117.615 1,3
Otros 2.937.424 32,2
Total votos válidos 9.122.822 100
En blanco 447.575 4,4
Nulos 988.861 9,8
TOTAL 10.111.683 100

En vísperas de las elecciones de mayo, el candidato liberal disidente continuaba encabezando las encuestas de opinión, pero aún no había claridad sobre la segunda ronda electoral. Los resultados electorales confirmaron lo que las encuestas habían venido reflejando: Àlvaro Uribe resultó elegido con el 54% de los votos, seguido de Serpa con el 32%. Luis Garzón, de Polo Democrático, fue tercero, superando a la candidata independiente Noemí Sanín. Después de dos elecciones consecutivas resueltas en la segunda vuelta (1994 y 1998), la de 2002 tuvo el resultado más contundente desde 1986. Los pronósticos electorales anticipaban desde meses antes la victoria de Uribe en la primera vuelta, aunque obtuvo algunos puntos más que los previstos por buena parte de los consultores28 .

COLOMBIA: ELECCIONES PRESIDENCIALES 2002
PARTIDO Votos %
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por la Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia.
Primero Colombia (Alvaro Uribe V.) 5.862.655 54,0
Partido Liberal (Horacio Serpa U.) 3.514.779 32,4
Polo Democrático (Luis Eduardo Garzón) 680.245 6,3
Movimiento Si Colombia (Noemí Sanín) 641.884 5,9
Otros 155.966 1,4
Total votos válidos 10.855.529 100
En blanco 196.116 1,7
Nulos 198.089 1,8
TOTAL 11.249.734 100

La participación electoral (46,7%) se mantiene en niveles bajos, pero fue la más alta en la primera vuelta de los últimos años. La baja participación electoral es un tema aún no resuelto, ni siquiera desde el análisis político: suele atribuirse a los malos padrones, a los desplazamientos internos de población por la violencia política y al control insurgente de determinados puntos rurales. Pero más allá de la identificación de causas específicas, el problema de la exclusión de la población rural del proceso político surge como el resultado de fondo, sin que en el horizonte político existan consensos o capacidades para avanzar sobre esta seria falencia de la democracia colombiana.

COLOMBIA: PARTICIPACION 1978-2002 - PRESIDENCIALES
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano.
Año 1978 1982 1986 1990 1994- 1ª 1994 - 2ª 1998 - 1ª 1998 - 2ª 2002
TP 36,2% 43,0% 40,4% 30,1% 26,0% 33,2% 43,4% 49,7% 46,7%

Según diversos analistas, las elecciones de mayo de 2002 estuvieron rodeadas de un ambiente de tensión e incertidumbre, resultante sobre todo de las actitudes y acciones de las organizaciones armadas, que trataron de desequilibrar la coyuntura electoral y de confundir a los electores en su intención de votar por Uribe, Con la reiteración de sus acciones desestabilizadoras obtuvieron el efecto contrario y terminaron fortaleciendo a Uribe, quien se mantuvo firme en enfrentar a los grupos armados. La elección presidencial de 2002 fue considerada como un desafío de la sociedad colombiana a los violentos, puesto que no valieron las presiones subversivas para que el electorado declinara su intención de elegir al opositor más acérrimo. El respaldo popular al recién elegido presidente significó el mayor reto que haya tenido Uribe, quien prometió recuperar para los colombianos la tranquilidad y la autoridad estatal29 .

REPUBLICA DOMINICANA: El PRD ¿de la consolidación al predominio? (16 de mayo: elecciones legislativas y municipales)

Casi cuatro millones de dominicanos que estuvieron en condiciones de elegir a 32 senadores, 150 diputados, 125 alcaldes, 787 regidores (ediles) y otros tantos suplentes, en unos comicios a los que se presentaron once mil candidatos. Como ocurre elección tras elección, los partidos tradicionales -el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el Reformista Social Cristiano (PRSC)- captaron la casi totalidad de los votos válidos. El proceso político de fondo, no obstante, refleja las graduales transformaciones que produce el recambio generacional.

Durante la segunda mitad del siglo XX, la política dominicana estuvo dominada por la presencia de Joaquín Balaguer, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez. El primero, líder del PRSC, y el segundo, del PRD (él mismo lo creó en 1939 y luego se separó para fundar el PLD. Peña Gómez asumió la dirección del PRD luego de la salida de Bosch, convirtiéndose en su principal líder hasta su muerte. Pese a su avanzada edad, los caudillos Balaguer y Bosch tuvieron una formidable capacidad de perduración, reteniendo importantes cuotas de poder. Bosch falleció en el 2001 y Balaguer lo hizo en 2002, semanas después de las elecciones -fue siete veces Presidente y candidato en las presidenciales de 2000, pese a tener 94 años y estar inválido-. Peña Gómez fue el dirigente político nacional que logró una mayor vinculación con los sectores populares. Tras varios intentos fallidos por llegar a la presidencia, murió días antes de las elecciones legislativas y municipales de 1998.

En las elecciones de 2002, Balaguer, el último y más importante caudillo de la historia dominicana, por primera vez no cumplió su papel. La muerte de Balaguer dejó en crisis a una importante fuerza política, el PRSC, que nació en 1985 de la fusión del tradicional Partido Reformista y el Revolucionario Social Cristiano. Desaparecido su líder y alma mater, el partido se debate entre la renovación y el estancamiento, sin que surja todavía una directriz clara en su estrategia para volver a convertirse en alternativa de poder. No menor es la crisis del PLD de Bosch y del ex presidente Leonel Fernández. Muertos sus míticos jefes, ambas fuerzas parecen haberse debilitado. En este escenario político, y con una economía que viene creciendo por encima del promedio regional desde hace cinco años, el gobernante PRD se consolida como el partido más importante. No es casual que tres días después de la muerte de Balaguer, el 17 de julio de 2002, fuera aprobada la restitución constitucional de la reelección presidencial (la "contrarreforma"), instalando la idea de un nuevo período presidencial de Mejía.

Durante 2001, el tema constitucional consumió las mayores energías perredistas. Luego de la reforma de 1994 y de los varios cambios a la ley electoral de 1997 y 1998, se planteó la necesidad de reformar nuevamente la Carta Fundamental, esta vez de manera integral, transformando el régimen electoral. El objetivo político de Mejía era extender el mandato de los legisladores hasta el 2004 -para unificar las elecciones legislativas y las presidenciales- y restaurar la reelección presidencial. Sin embargo, tanto la oposición del PLD y el PRSC, como la propia oposición interna del PRD, desaprobaban esta última medida.

Mejía formó una Comisión para la Reforma Constitucional con representación de los partidos y de organizaciones de la sociedad civil, coordinada por un representante de la Iglesia Católica, para hacer una propuesta sobre la reforma. Los tres partidos mayoritarios consensuaron en la comisión una reforma que excluía la reelección presidencial y la extensión del período de los legisladores. Pese a ello, en diciembre de ese año el Presidente logró que la Cámara de Diputados aprobara una reforma que incluía la reelección presidencial y la extensión del periodo legislativo. La protesta y la presión de los distintos grupos representados en la Comisión, del propio oficialismo, e inclusive cierta repercusión internacional, lograron que la Suprema Corte anulara la reforma promovida por el Congreso, la cual ha quedado pendiente de nuevo tratamiento sin fecha determinada.

La "contrarreforma" constitucional no afectó los resultados electorales del PRD, que se impuso en las elecciones legislativas con el 42,2% y con el 41,4% en las municipales. El PLD quedó en segundo lugar a más de diez puntos, pero le arrebató al oficialismo el control de Santo Domingo, tradicional bastión del PRD. Las fuerzas de izquierda, que por primera vez participaron unidas en la Coalición, integrada por 12 organizaciones y tres boletas (boleta 16 del Polo Político MIUCA - Partido Comunista del Trabajo; 18 de la Fuerza de la Revolución y 19 del Partido Nueva Alternativa - Partido de los Trabajadores Dominicanos), no lograron la representación pretendida, pero marcaron un precedente. Tras la victoria del PRD en las elecciones legislativas y municipales de 1998, y las presidenciales de 2000, el partido se consolida como un gobierno de mayorías. El partido del presidente Mejía se impuso en 27 de las 32 provincias del país, quedándose con mayoría parlamentaria y la mayor parte de los cargos locales.

REPUBLICA DOMINICANA: ELECCIONES 2002 Total Nacional
PARTIDO Legislativas % Municipales %
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por la JCE.
P. Revolución Dominicana (PRD) 963.735 42.2 942.820 41.4
P. Reformista Social Cristiano (PRSC) 556.431 24.4 607.491 26.6
Partido Liberación Dominicana (PLD) 657.658 28.8 611.732 26.8
Otros 105.585 4.6 117.662 5.2
Total votos válidos 2.283.409 100 2.279.705 100
En blanco y nulos 88.182 3.7 87.064 3.7
TOTAL 2.371.591 100 2.366.769 100
REPUBLICA DOMINICANA: PARTICIPACION ELECTORAL 2002
  Legislativas   Municipales  
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por la JCE.
Total electores hábiles 4.594.941 100 4.644.791 100
Total votos emitidos 2.371.591 51.6 2.366.769 50.9

La participación electoral aumentó alrededor de un punto respecto de las elecciones de 1998 (en las presidenciales se suele superar los dos tercios del padrón); las expectativas depositadas en las campañas publicitarias realizadas para incentivar la participación de la ciudadanía y combatir el ausentismo no se cumplieron. Pocos argumentos hay contra quienes atribuyen la baja participación al escaso interés que las elecciones legislativas despiertan entre los dominicanos.

Los recurrentes conflictos en los escrutinios dominicanos convocaron a docenas de observadores electorales internacionales, pero ello no bastó para impedir que diferencias surgidas entre delegados partidarios30 , a raíz de la difusión de un primer boletín que no dejó contento a ninguno de los partidos, obligasen a suspender por varias horas el cómputo de los votos de la Junta Electoral del Distrito Nacional. Pese a ello los comicios no presentaron incidentes de importancia y, en términos generales, hubo orden en casi todos los colegios de la capital, pueblos, provincias y municipios. Por primera vez se aplicó un sistema de boleta cerrada pero desbloqueada para la elección de diputados, así como la división de las grandes circunscripciones. Hasta las elecciones de 1998 se utilizaba un sistema de listas bloqueadas. En esta oportunidad la ciudadanía pudo elegir, dentro de una lista suministra por cada partido, al candidato que consideraba más adecuado para representarlo en la Cámara, lo que se denomina "voto preferencial". Si bien los partidos hacen el listado de candidatos, la ciudadanía puede escoger dentro de ese listado a su "preferido".

Los resultados del escrutinio mostraron que la mayoría de los electores ejerció el "voto preferencial"31 . La población del Distrito Nacional y de la Provincia de Santo Domingo acogió de mayoritariamente el nuevo sistema de votación, marcando el rostro de un diputado en la boleta. Las cifras de ambas localidades fueron similares: de los 265.755 votos válidos emitidos en el Distrito Nacional, 164.110 aplicaron el voto preferencial para una representación porcentual del 61,7%. En la provincia de Santo Domingo se registraron 318.621 votos válidos, de los cuales 194.413 ejercieron el preferencial, lo que representa el 61%. Según fuentes de los partidos, en el Distrito Nacional los electores del PRD ocuparon el primer lugar "preferencial"; en la provincia de Santo Domingo la delantera la obtuvo el PLD, y el tercer lugar en la aplicación del voto preferencial lo obtuvo el PRSC. Donde no se registraron grandes novedades fue en el nivel de clientelismo presente en el proceso electoral, en términos de dádivas, empleo público y proselitismo entre empleados estatales. Los tres partidos están vinculados a estas prácticas, lo que deja vacío el espacio del cambio y el rechazo a las mismas con vistas a una mejora de la calidad democrática en el futuro.

BOLIVIA: Etnopolítica y cambios en el sistema de partidos (30 de junio: elecciones presidenciales y legislativas)

Las elecciones presidenciales bolivianas de 2002 fueron, como señala René Mayorga32 , las más inciertas e imprevisibles en muchos años. El estancamiento económico y la creciente agitación social liderada por los movimientos campesinos cocaleros fueron el marco de grandes cambios en la política boliviana. En primer lugar, destaca la renuncia a la presidencia de Hugo Banzer (agosto de 2001) y su posterior muerte (mayo de 2002), lo que supuso el derrumbe del partido oficialista Acción Democrática Nacionalista (ADN), que el fallecido general había creado y liderado. Este partido, junto con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) de Gonzalo Sánchez de Lozada y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Jaime Paz Zamora, conformaron durante más de quince años un "trípode" partidario que gobernó a Bolivia a partir de diferentes coaliciones. Este trípode partidario ya no podría funcionar como antes, porque uno de sus ejes dejó de funcionar. Otros partidos, como la Unión Cívica Solidaridad (UCS) y aún Conciencia de Patria (CONDEPA) eran socios menores de este grupo.

Otro aspecto que caracterizó el proceso político-electoral fue el surgimiento de nuevas fuerzas políticas y su polarización con respecto a los partidos que gobernaron a Bolivia durante casi dos décadas -polarización que periodistas y analistas denominaron "sistémicos vs. asistémicos". "Asistémicos" son los partidos que se definen no sólo por su oposición a la política "tradicional", sino también por su orientación más populista en lo económico. Los más notorios de este grupo son los indigenistas y cocaleros -el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales, el Movimiento Pachakuti (MIP) de Felipe Quispe, y la Nueva Fuerza Republicana (NFR), del capitán Manfred Reyes Villa-. Estrechamente relacionado con lo anterior, un tercer factor jugó un papel relevante en estos comicios: la etno-política.

Dentro de la polaridad "asistémica", destaca el ascenso del movimiento indigenista-cocalero, con muy poca incidencia en la elección de 1997 pero que este año reunió un tercio de los votos. Sus líderes no sólo lograron éxito electoral y representación política, sino también conducen desde hace años el movimiento de protesta social que combina la movilización contra los partidos políticos y la economía de mercado, con reivindicaciones particulares y concretas sobre el cultivo de coca, la propiedad de la tierra y la identidad indígena. En esta elección, el movimiento indigenista-cocalero no solo fortaleció su representación, sino también planteó con fuerza la cuestión de la identidad indígena en la política boliviana.

En este contexto de cambios e incertidumbre, las elecciones se definieron entre cuatro candidatos entre los que había una gran paridad, aunque buena parte de las encuestas difundidas otorgaba una leve ventaja a Manfred Reyes Villa (NFR), un ex-capitán y ex-alcalde de Cochabamba, conocido por denunciar los contratos firmados por el ex presidente Sánchez de Lozada para la privatización de las empresas públicas durante su anterior gestión. Los resultados fueron inesperados: el ganador fue el propio Gonzalo Sánchez de Lozada, candidato del MNR, con el 22,46% de los votos, seguido por Evo Morales, líder de los campesinos cocaleros y del MAS, que estaba cuarto en las encuestas más generosas con su candidatura. El 22% de Sánchez de Lozada y el 21% de Morales revelan la extrema fragmentación del voto en esta elección. Reyes Villa quedó tercero con una mínima diferencia de votos. La participación electoral se mantuvo en el nivel de las dos últimas elecciones presidenciales -1993 y 1997-, con el 72% de los electores habilitados, algunos puntos por debajo de los años ochenta.

BOLIVIA: ELECCIONES GENERALES 2002 Total Nacional
PARTIDO Votos %
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por la CNE.
Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) 624.126 22,46
Movimiento al Socialismo (MAS) 581.884 20,94
Nueva Fuerza Republicana (NFR) 581.163 20,91
Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) 453.375 16,31
Movimiento Indígena Pachacuti (MIP) 169.239 6,09
Unión Cívica Solidaridad (UCS) 153.210 5,51
Otros 215.811 7,76
Total votos válidos 2.778.808 100
En blanco 130.685 4,37
Nulos 84.572 2,82
TOTAL 2.994.065 100
BOLIVIA: PARTICIPACION ELECTORAL 2002 Total Nacional
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por la CNE.
Total electores hábiles 4.155.055 100
Total votos emitidos 2.994.065 72,05

El Congreso se renovó en su totalidad. El resultado de las elecciones legislativas (la suma de los diputados plurinominales, que surgen de la votación general, y los uninominales, elegidos en cada circunscripción) muestra que, si bien el MNR y el MIR suman casi 39% de los votos presidenciales, reúnen el 48% de los diputados y el 61,5% de los senadores. La desproporción en favor de los dos partidos tradicionales es definitoria33 . Según la Constitución boliviana, el Congreso elige al Presidente de la República entre las dos primeras mayorías cuando ninguno obtuvo la mayoría absoluta. Los nuevos congresistas, reunidos el 4 de agosto, eligieron a Sánchez de Lozada merced a una alianza entre el MNR, la mayor parte del MIR y los socios menores de ADN y UCS, sumando 84 votos sobre 156 (es decir, casi el 54% de los mismos). Por Evo Morales se pronuncian 43 congresistas (27% del total): los propios del MAS, los del MIP y algunos legisladores de izquierda.

La inédita sesión fue representativa del ingreso de la etnopolítica en Bolivia: al inaugurar su presencia en el Congreso, buena parte de los legisladores indigenistas (el 25% de la Asamblea) se presentó vistiendo ropas típicas, "coqueando" y pronunciando largos discursos en aymará y quechua, negándose a utilizar el español. Los legisladores de la coalición ganadora tuvieron que procurarse intérpretes de último momento para seguir los acontecimientos. La bancada del NFR decidió anular su voto, apoyando a Reyes Villa pese a que no estaba en la "segunda vuelta".

BOLIVIA: COMPOSICION DEL CONGRESO 2002
PARTIDO Diputados % Senadores %
M.Nac.Revolucionario (MNR) 36 27, 7 11 42,3
Mov. al Socialismo (MAS) 27 20,8 7 26,9
M.Izq.Revolucionaria (MIR) 26 20,0 5 19,2
N.Fza.Republicana (NFR) 25 19,2 2 7,7
M.I. Pachacuti (MIP) 6 4,6 -- --
U.Cívica Solidaridad (UCS) 5 3,8 -- --
A. Dem. Nacionalista (ADN) 4 3,1 1 3,8
P. Socialista (PS) 1 0,8 -- --
TOTAL 130 100 26 100
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano.

BOLIVIA: LA ELECCION DEL CONGRESO
PARTIDO Sánchez de Lozada Morales Ayma Blancos & Anulados
M.Nac.Revolucionario (MNR) 47 -- --
M.Izq.Revolucionaria (MIR) 27 2 2
U.Cívica Solidaridad (UCS) 5 -- --
A. Dem. Nacionalista (ADN) 5 -- --
Mov. Al Socialismo (MAS) -- 34 --
M.I.Pachacuti (MIP) -- 6 --
N.Fuerza Republicana (NFR) -- -- 27
P. Socialista (PS) -- 1 --
TOTAL 84 43 29
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano.

Como adelantábamos más arriba, la elección muestra cambios importantes en la composición del voto. Pero estas transformaciones no afectan a los partidos tradicionales, MNR-MIR, que terminaron formando la coalición que hoy gobierna en Bolivia, sino al perfil del voto 'opositor'. Además del derrumbe de ADN y el ascenso del NFR -fenómenos que algunos analistas relacionan con el origen militar de sus respectivos líderes-, partidos personalistas como CONDEPA y UCS ven decrecer drásticamente su influencia, mientras que los indigenistas se consolidan.

Mayorga sostiene que el principal cambio en el sistema de partidos no está tanto en su morfología como en el nuevo perfil del populismo 'asistémico', que pareciera cambiar de manos -un análisis que no subestima las causas profundas del indigenismo político.34 Un importante efecto de estas elecciones se refiere a la redistribución territorial y a la regionalización del voto. Aunque el MNR y el MIR (éste en menor medida) son partidos de proyección nacional, en este proceso electoral se ha presentado una fractura territorial en dos grandes regiones: la mayoría relativa del MAS en cuatro de los cinco departamentos donde se concentra la población indígena, y la victoria relativa del MNR en los departamentos orientales y amazónicos35 .

BOLIVIA: ¿CAMBIOS EN EL SISTEMA DE PARTIDOS?
PARTIDO 1997 2002 Diferencia
A. Dem. Nacionalista (ADN) 22,26 3,39 -18,87
M.Nac.Revolucionario (MNR) 18,20 22,46 +4,26
M.Izq.Revolucionaria (MIR) 16,76 16,31 -0,45
Conciencia de Patria (Condepa) 17,16 0,37 -16,79
U.Cívica Solidaridad (UCS) 16,11 5,51 -10,60
Mov. al Socialismo (MAS) -- 20,94 +20,94
M.I.Pachacuti (MIP) 0,84 6,09 +5,25
N.Fza.Republicana (NFR) -- 20,91 +20,91
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano.

Todas estas novedades representan un desafío para la gobernabilidad de la segunda presidencia de Sánchez de Lozada. Aunque el núcleo de partidos tradicionales MNR-MIR no sólo no pierde relevancia sino que crece en algunos puntos porcentuales, el ascenso de los movimientos indigenistas como el MAS y el MIP, que provienen de una cultura política distinta de la de los partidos de la "democracia pactada", abre una serie de interrogantes, no tanto por el aumento del conflicto político que suponen, sino porque estas agrupaciones lideran al mismo tiempo la movilización social, por momentos violenta, propia de la política boliviana de los últimos años, y porque están más cerca de la lógica del movimiento social de protesta que de la práctica institucional del partido parlamentario. Los primeros meses del nuevo gobierno no dieron señales auspiciosas sobre un giro institucional de las nuevas agrupaciones; si esta tendencia persiste, sólo cabe esperar una mayor búsqueda de la estabilidad por parte de la coalición que sostiene al presidente.

BRASIL: Finalmente, la izquierda llega al poder (6 de octubre: primera vuelta de elecciones presidenciales, estaduales y legislativas; 27 de octubre, segunda vuelta)

Con un electorado de más de 115 millones de personas, las elecciones generales de la octava economía mundial permitieron la renovación de 1.656 cargos: la fórmula presidencial -con un sistema de doble vuelta-, 513 diputados y 64 senadores nacionales, 27 gobernadores y 1.050 legisladores locales. Fue el fin de la sucesión de Fernando Henrique Cardoso -un gobierno con aciertos y errores, pero de balance exitoso, siendo Cardoso uno de los pocos presidentes latinoamericanos recientes que se retiran del poder gozando de índices aceptables de popularidad en la opinión pública. La elección no sólo definía la dirección del futuro brasileño sino también las perspectivas continentales, en términos de la política comercial hemisférica o la imagen regional después del colapso argentino.

La complejidad del sistema político brasileño, caracterizado por un multipartidismo con especificidades regionales, muestra en esta elección un cambio respecto de las coaliciones políticas de los noventa. En las dos elecciones anteriores, que ganó Cardoso (1994 y 1998), hubo una polarización entre una amplia coalición de centro (o centro-derecha) constituida alrededor de su candidatura, y el polo de izquierda liderado por el Partido de los Trabajadores (PT), con la persistente candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva (que se presentó en las elecciones de 1989, 1994 y 1998, creciendo progresivamente hasta obtener el 31% en la última). En 2002 vemos que el PT ha madurado y acumulado experiencia de gestión en municipios y estados, y que la coalición de Lula se amplía (concentrando a toda la izquierda, incorporando a un liberal como vicepresidente, preanunciando una amplia alianza parlamentaria, y recibiendo el apoyo explícito de los ex presidentes Sarney y Franco) y que al mismo tiempo el oficialismo, el polo político reunido por Cardoso, se resquebraja. La ruptura con el Partido Frente Liberal (PFL) y el enfrentamiento con el senador conservador Magalhaes, el conflicto por la precandidatura de Roseanna Sarney y las diferencias con vastos sectores del PMDB, generaron distanciamientos y fugas que debilitaron la antigua coalición de gobierno. El "voto no-Lula" tuvo otros serios contendientes como Ciro Gomes o Anthony Garontinho, ambos identificados con posiciones de centro-izquierda. El día de la elección, Lula Da Silva, el candidato de la izquierda, obtuvo un importante triunfo con el 46,4% de los votos, quedando en segundo lugar el oficialista Serra, con 23,2%. Garotinho sorprendió al ubicarse en tercer lugar a sólo cinco puntos del segundo, mientras que Ciro quedó cuarto con 12%.

BRASIL: ELECCIONES PRESIDENCIALES 2002 Total Nacional
CANDIDATO / PARTIDO 1º Vuelta
(Oct-6-02)
% 2º Vuelta
(Oct-27-02)
%
Luiz Inácio Lula da Silva, PT- PL 39.454.692 46,4 52.793.364 61,3
José Serra, PSDB- PMDB 19.705.061 23,2 33.370.739 38,7
Anthony Garotinho, PSB 15.179.879 17,9 -- --
Ciro Gomes, PPS- PDT- PTB 10.170.666 12,0 -- --
José Maria, PSTU 402.232 0,5 -- --
Rui Costa Pimenta, PCO 38.619 0,0 -- --
Total votos válidos 84.951.149 100 86.164.103 100
En blanco 2.873.720 3,0 1.727.760 1,9
Nulos 6.976.107 7,4 3.772.138 4,1
TOTAL 94.804.126 100 91.664.259 100
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por el TSE.

En la segunda vuelta, que tuvo lugar tres semanas después, Lula se impuso con más del 61% de los sufragios, superando por más de 20 a José Serra. Había sido respaldado por buena parte de la dirigencia política brasileña, incluyendo a Gomes y a Garotinho. Contados casos en la historia mundial son como el de Lula, un obrero tornero sin estudios universitarios que llegó a la presidencia de su país. La participación electoral superó en algunos puntos porcentuales el promedio histórico del país, en el que rige el voto obligatorio. Y si bien en la segunda vuelta disminuyó el total de votos respecto de la primera, aumentó en términos absolutos la cantidad de votos válidos.

BRASIL: PARTICIPACION ELECTORAL 2002 Total Nacional
Total electores hábiles 115.253.816 100
Total votos emitidos – 1ra. Vuelta 94.804.126 82,3
Total votos emitidos – 2ra. Vuelta 91.664.259 79,5
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por el TSE.

Las elecciones legislativas se caracterizaron por la dispersión y el perfil regional del voto. El PT fue el partido que más incrementó su bancada, aunque por pocos puntos porcentuales, pasando a controlar el 17,3% de los senadores y casi el 18% de los diputados. Lo importante, sin embargo, es que la base parlamentaria de sustentación del gobierno llega a 139 diputados (27.1%) y a 22 senadores (40.7%), reuniendo para ello a otros nueve partidos: cinco de izquierda (PSB, PDT, PPS, PC do B y PV) y cuatro aliados de centro-derecha (PL, PTB, PMN y PSL). Pero más allá de la base de sustentación parlamentaria del PT y sus aliados, lo que se considera la base de gobernabilidad de Lula incluye a sus aliados potenciales, el PMDB y el PPB. Los dos partidos centristas reúnen 113 diputados (22%) y 21 senadores (26%) y podrían apoyar a Lula en leyes clave de su programa de gobierno. De acuerdo con este análisis, la base de gobernabilidad de Lula alcanzaría el 72% de los diputados y el 64% de los senadores, aunque se trata de un cálculo tentativo, pues ni la continuidad del apoyo de sus aliados potenciales, ni la del ala radical de su propio partido, están asegurados. Es una coalición más débil que la de Cardoso.

BRASIL: COMPOSICION DE LA CÁMARA DE SENADORES 1998–2006
PARTIDO 36 1998-2002 % 2002-2006 %
PMDB 23 28,4% 19 23,5%
PFL 18 22,2% 19 23,5%
PT 8 9,9% 14 17,3%
PSDB 14 17,3% 11 13,6%
PDT 5 6,2% 5 6,2%
PSB 3 3,7% 4 4,9%
PTB 5 6,2% 3 3,%
PL 1 1,2% 3 3,7%
PPB 2 2,5% 1 1,2%
PPS 2 2,5% 1 1,2%
PSD -- -- 1 1,2%
TOTAL 81 100% 81 100%
Fuente: Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano; Alcántara Sáez (1999).
BRASIL: COMPOSICION DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS 1998–2006
PARTIDO 1998-2002 % 2002-2006 %
PT 59 11,5% 91 17,7%
PFL 110 21,4% 84 16,4%
PMDB 98 19,1% 74 14,4%
PSDB 95 18,5% 71 13,8%
PPB 55 10,7% 49 9,6%
PDT 24 4,7% 21 4,1%
PSB 23 4,5% 22 4,3%
PTB 25 4,9% 26 5,1%
PL 18 3,5% 26 5,1%
PPS 3 0,6% 15 2,9%
PC do B -- -- 12 2,3%
PRONA -- -- 6 1,2%
PSD -- -- 4 0,8%
Otros 3 0,6% 12 2,3%
TOTAL 513 100% 513 100%
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano; Alcántara Sáez (1999).

Desde el punto de vista legislativo, la oposición está compuesta por el PSDB y el PFL, con el 27% de los diputados y el 37% de los senadores. Pero es en las gobernaciones donde el peso del oficialismo es más débil: los partidos tradicionales y la oposición controlan la mayor parte de los estados y también los más poblados e importantes. Esto, dentro del esquema del sistema político brasileño, no es un dato menor.

BRASIL: GOBERNACIONES POR PARTIDO POLITICO 2002–2006
PARTIDO Gobernaciones Estados
PSDB 7 São Paulo, Minas Gerais, Ceará, Paraíba, Rondônia, Goiás y Pará
PMDB 5 Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná, Pernambuco y el DF
PFL 4 Bahia, Tocantins, Maranhão y Sergipe
PSB 4 Rio de Janeiro, Espírito Santo, Rio Grande do Norte y Alagoas
PT 3 Mato Grosso do Sul, Piauí y Acre
PPS 2 Amazonas y Mato Grosso
PSL 1 Roraima
PDT 1 Amapá
TOTAL 27
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano.

Las encuestas, como en las tres elecciones anteriores, reflejaron con precisión el resultado final de un comicio en el que votaron más de noventa millones de brasileños. En el gráfico correspondiente a la primera vuelta, utilizando promedios semanales37 de cuatro consultoras, se ve la inequívoca tendencia favorable a Lula insinuada desde un principio, que se mantuvo constante y en crecimiento. Lo que cambió fue la tendencia del "voto no-Lula", que alternativamente fue liderado por Ciro Gomes, José Serra y Anthony Garotinho. Las encuestas, en general, pronosticaron con precisión los resultados de Lula en la segunda vuelta, aunque el rendimiento de Serra terminó siendo superior al previsto por los sondeos.

BRASIL: ENCUESTAS DE INTENCIÓN DE VOTO 2ª. Vuelta
FIRMA Ibope Toledo & Asoc. Vox Populi Datafolha Ibope Vox Populi CNT/Sensus Datafolha Datafolha CNT/Sensus
Fechas: 19 al 21/10 19 al 21/10 10 y 11/10 11/10 12 al 14/10 14 y 15/10 14 y 16/10 17/10 23/10 22 a 24/10
Lula 60% 63,7% 60% 58% 60% 60% 59,3% 61% 59% 57,8%
Serra 32% 26,3% 30% 32% 31% 30% 30,8% 32% 31% 31,0%
En blanco 3% 3,3% 4% 4% 4% 3% 10%* 4% 4% 11.4%(*)
Indecisos 5% 5,5% 6% 6% 5% 7% -- 3% 6% --
Lula-Serra 28% 37% 30% 26% 29% 30% 29% 29% 28% 27%
(*) Incluye indecisos.
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano.
BRASIL: EVOLUCION ENCUESTAS DE INTENCIÓN DE VOTO 1ra. Vuelta (*)

(*) Promedios semanales: Ibope, DataFolha, Vox Populi y CNT/Sensus

En la elección brasileña se utilizaron más de 414 mil urnas electrónicas, con teclados numéricos para votar y una pantalla anexa con fotos de los candidatos para facilitar la votación de la población analfabeta. Las urnas estaban conectados a la intranet de los tribunales electorales regionales, además de guardarse copias de seguridad en los centros de votación. Este sistema permitió conocer los resultados totales provisorios tres horas después del cierre de los comicios, y una fiscalización centralizada y efectiva por las diferentes fuerzas políticas.

Debe destacarse que estas elecciones presidenciales parecen haber provocado un cambio en la percepción popular sobre las perspectivas políticas de la izquierda en América Latina. Como señala Paramio38 , el triunfo del candidato del PT, con más del 60% del voto en segunda vuelta, parece plantear la posibilidad real de que en otros países de la región se produzca un giro a la izquierda en futuros procesos electorales. La enorme importancia económica, política y demográfica de Brasil en la región latinoamericana, ha hecho casi inevitable que la victoria de Lula cambie la visión de sus electores y partidos políticos, pero también significa que los ojos de amplios sectores políticos y económicos están puestos sobre la gestión presidencial del nuevo gobernante39 .

ECUADOR: Normalización democrática y fragmentación electoral (20 de octubre: primera vuelta de elecciones presidenciales, legislativas y municipales; 24 de noviembre, segunda vuelta)

En un complejo contexto de crisis general, once candidatos se presentaron a esta elección presidencial, una cantidad no registrada en una década (en 1992 hubo una cifra similar). El mismo día, los ecuatorianos eligieron diputados, consejeros provinciales y municipales, alcaldes, y diputados al Parlamento Andino.

Este país andino, uno de los más pobres de América, arrastraba varios años de crisis, que desembocaron en la dolarización unilateral de la economía en 2000. Si bien se logró estabilizar los indicadores inflacionarios, se produjo una caída del ingreso en los sectores más pobres del país. La protesta social y las demandas económicas se caracterizaron por el activismo del nuevo grupo de presión, las asociaciones indigenistas, que aspiran a representar a casi el 50% de los ecuatorianos indígenas y que ya habían demostrado su peso al derrocar al presidente Mahuad en enero de 2000. Desde esa fecha, el país se encontraba en una transición institucional a cargo del vicepresidente Gustavo Noboa. Los fragmentos del antiguo sistema de partidos articulado desde Quito y Guayaquil pugnaban por un lugar junto a agrupaciones nuevas y candidatos personalistas. La fragmentación política, causa y consecuencia de la crisis económica y social, y el ingreso del indigenismo en la competencia por el poder, constituyeron el contexto de la elección.

En este cuadro de transformación y turbulencias predominaron los discursos antipartidistas, que criticaban y cuestionaban el papel de los partidos que gobernaron el país; la opinión pública enfatizaba la urgencia de gobiernos con gente nueva. Ideológicamente se podrían caracterizar como discursos populistas, no tanto en términos de propuestas de gobierno radicalizadas -los principales candidatos no se manifestaron por la reversión de la dolarización u otras medidas traumáticas-, pero sí por sus posiciones 'antipolíticas' y por un tono antinorteamericano en política exterior. Este discurso tenía denominadores comunes pero su trasfondo no era homogéneo: Simón Pachano40 destacaba que, si bien las candidaturas de la primera vuelta mostraban un giro 'populista' -de los cuatro mejor posicionados sólo Alvaro Noboa, el magnate bananero, podría ser considerado como 'pro-empresa'-, sus perfiles eran diferentes. Lucio Gutiérrez, que comandó la rebelión que desplazó a Mahuad, se presentó con un perfil populista, con fundamentos izquierdistas, contenidos nacionalistas y cierto autoritarismo militar. Por su parte, el perfil del estatismo tradicional fue personificado por el ex presidente Rodrigo Borja, en tanto la candidatura de León Roldós reivindicaba una renovación de la socialdemocracia. La fragmentación se extendía a todos los aspectos que definen la política ecuatoriana. En términos ideológicos, el menú de alternativas era amplio, y el factor regional, que había determinado históricamente las pujas electorales, esta vez no resultaría relevante.

Según las encuestas solo seis candidaturas tenían posibilidades de ganar: las cuatro mencionadas, y las de Javier Neira (Partido Social Cristiano, PSC) y Jacobo Bucaram (Partido Roldosista Ecuatoriano, PRE). Hasta las últimas elecciones, la tendencia apuntaba a la consolidación de cuatro partidos (PSC, PRE, la heterogénea alianza Democracia Popular, que había llevado a Mahuad a la presidencia, y la centro-izquierda tradicional de Izquierda Democrática), que en conjunto recibían alrededor del 80% de la votación nacional y que, además, eran expresiones de fuertes identidades regionales (los dos primeros en la Costa, los otros dos en la Sierra).

Sin embargo, por primera vez desde 1979, en la segunda vuelta de los comicios de 2002 compitieron por la presidencia dos candidatos ajenos al sistema político tradicional: Gutiérrez, representando al Partido Sociedad Patriótica (PSP), y Álvaro Noboa, por el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN). Los dos candidatos, representantes de partidos de reciente fundación, recibieron en conjunto un poco más de un tercio de los votos válidos, mientras que la suma de los partidos tradicionales los rebasó, tanto en votos como en número de diputados, resultando de todo ello, para cualquiera de los dos candidatos con posibilidades de triunfo, un escenario altamente fragmentado con importantes retos de gobernabilidad.

El candidato del PSP, Lucio Gutiérrez, cuyo partido está constituido fundamentalmente por ex militares, contó con el apoyo del Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutic Nuevo País, y a través del mismo con el respaldo de la mayoría de las organizaciones indígenas y campesinas (CONAIE, FENOCIN, Confederación del Seguro Campesino, entre otras), los sindicatos (CEOSL), los "movimientos sociales" (como la CMS orientada por Napoleón Saltos) y la izquierda tradicional (los diversos partidos de origen comunista, como el PCE, el PCMLE-MPD y otros). Su popularidad entre los ecuatorianos más pobres surgió por su liderazgo en el levantamiento indígena-militar de enero del 2000, cuando llegó a presidir por unas horas la efímera Junta de Salvación Nacional. Gutiérrez basó su campaña en la lucha contra la corrupción y el contrabando y en un discurso emotivo y populista. Noboa es un poderoso empresario que financió su propia campaña -la más costosa- en la cual apeló a su capacidad de gestión. Al igual que Gutiérrez, se benefició de la mala imagen de la política 'tradicional', por lo que ambos se presentaron como expresión del sentimiento 'antipartido' que caracterizó los comicios.

Seis candidatos lograron entre 12% y 21% de los votos. Gutiérrez y Noboa pasaron a una segunda vuelta no menos compleja, que tuvo lugar un mes después. Gutiérrez fue la sorpresa de la elección, ya que su victoria no había sido prevista por las encuestas. León Roldós, vicepresidente con Osvaldo Hurtado, fue tercero al frente de una atípica alianza de socialistas, ex conservadores y democristianos, mientras que los tradicionales PSC y PRE quedaron, después de Borja, en quinto y sexto lugar respectivamente.

ECUADOR: ELECCIONES PRESIDENCIALES 2002 Total Nacional
CANDIDATO / PARTIDO 1º Vuelta
(Oct-20-02)
% 2º Vuelta
(Nov-24-02)
%
PSP/ MUPP- NP (Gutiérrez Borbúa) 943.123 20,64 2.803.243 54,79
PRIAN (Noboa Pontón) 794.614 17,39 2.312.854 45,21
RP (Roldós Aguilera) 703.593 15,40 -- --
ID (Borja Ceballos) 638.142 13,97 -- --
PSC (Neira Menéndez) 553.106 12,11 -- --
PRE (Bucaram Ortíz) 544.688 11,92 -- --
Otros 391.916 8,58 -- --
Total votos válidos 4.569.182 100 5.116.097 100
En blanco 483.905 9,13 640.074 11,02
Nulos 245.494 4,63 50.938 0,88
TOTAL 5.298.581 100 5.807.109 100
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por el TSE.

Si bien las encuestas anticiparon tempranamente lo inevitable de la segunda vuelta, la fragmentación y un empate técnico en los primeros lugares dificultaron el pronóstico de los dos finalistas. Muchas sostuvieron hasta el último momento que el ex presidente Borja estaría en el ballottage, y éste finalmente terminó en cuarto. Pero en la segunda vuelta, en la que se impuso Gutiérrez por casi el 55% de los votos, fueron más acertadas en su pronóstico -aunque subestimando un poco el rendimiento de Noboa. El último sondeo de la consultora Informe Confidencial, entre 1.220 casos, daba a Gutiérrez un 55,5% de las preferencias y a Noboa un 20%, mientras que el de Cedatos-Gallup reflejaba un 45% para Gutiérrez y un 30% para Noboa. Los analistas sostienen que el factor regional no jugó un rol decisivo en la segunda vuelta, aunque aún no se cuenta con estudios de opinión que permitan establecer las regresiones correspondientes. Se especulaba que en esta oportunidad sí podía tenerlo, ya que Álvaro Noboa es costeño (en la costa vive un 49% del electorado) y Lucio Gutiérrez 'serrano' (en la sierra habita el 47% del padrón).

En la primera vuelta no concurrieron a votar más de 2.855.000 electores (el 35%) y otros 700.000 (el 13%) lo hicieron en blanco o nulo. Se superaron las medias históricas, lo que pone de manifiesto la crisis de representación mencionada con anterioridad. La participación aumentó en más de medio millón de votos en la segunda vuelta, cuando en los otros ballottages del 2002 el fenómeno fue inverso. El resultado de las elecciones legislativas completó la idea de la fragmentación: la fuerza política con más puestos fue el PSC, pese a terminar quinto en las presidenciales. Alcanzó 24 de los 100 representantes en la Cámara, convirtiéndose en la primera minoría con la cuarta parte de los legisladores. También se impuso en las elecciones del Parlamento Andino.

ECUADOR: PARTICIPACION ELECTORAL 2002 Total Nacional
Total electores hábiles 8.154.425 100
Total votos emitidos – 1ra. Vuelta 5.298.581 65,0
Total votos emitidos – 2ra. Vuelta 5.807.109 71,2
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por el TSE.

ECUADOR: COMPOSICION DEL PARLAMENTO 2002
(Periodo 2003-2007)
PARTIDO ESCAÑOS %
PSC 24 24%
PRE 15 15%
ID 13 13%
PRIAN 10 10%
PSP/ MUPP- NP y aliados* 21 21%
DP 4 4%
Otros 13 13%
TOTAL 100 100
*El bloque oficialista se compone por 6-7 diputados; aquí sumamos una serie de aliados indigenistas y de izquierda, que en su mayoría no pertenecen al partido de Gutiérrez.
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por el TSE.

El resultado electoral supone desafíos y nuevas formas de concebir la gobernabilidad. Los partidos políticos, si bien debilitados y en crisis, siguen vivos y con fuerza en el Poder Legislativo y en los gobiernos locales. La relación de fuerzas en el Parlamento anticipa una política de coaliciones, así como la debilidad potencial de un presidente que parte de una base de gobernabilidad hacia la izquierda, con la necesidad de aplicar políticas austeras y antipopulares desde los comienzos de su gestión.

ECUADOR: ELECCIONES DEL PARLAMENTO ANDINO 2002 Total Nacional
(Periodo 2003-2007)
CANDIDATO / PARTIDO Votos %
PSC 802.795 22,12
MCNP (1) 736.494 20,30
PRE 460.836 12,70
PRIAN 445.369 12,27
PSP/ MUPP- NP 365.190 10,06
MPD (2) 186.741 5,15
Otros 631.339 17,40
Total votos válidos 3.628.764 100
En blanco 795.297 15,08
Nulos 848.356 16,09
TOTAL 5.272.417 100
(1) Movimiento Ciudadanos por un Nuevo País, partido de base municipal.
(2) Movimiento Popular Democrático, partido de izquierda que apoyó a Gutiérrez en las presidenciales.
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por el TSE.

La campaña de la segunda vuelta presentó un antecedente interesante, con un candidato que mostró predisposición al acuerdo con los diferentes sectores políticos, económicos e internacionales -ganándose, no obstante, sus primeras turbulencias con sus aliados de izquierda-. La participación de indígenas en su gobierno y los guiños hacia los Estados Unidos y los organismos internacionales días antes de la celebración de la segunda vuelta, preanuncian una coalición amplia y compleja en busca de la estabilidad y la capacidad de gobernar un país que sobrevivió al caos.

Con lo ajustado del escenario electoral y el complejo contexto político de la elección, en diferentes momentos de la campaña electoral surgieron dudas y acusaciones sobre fraude. Los principales candidatos, particularmente los dos que participaron de la segunda vuelta, habían denunciado manipulaciones de sus resultados. Esto motivó la presencia de numerosas misiones de observación electoral, entre ellas de la OEA y de la Unión Europea (UE). Ambas destacaron la relativa normalidad de las elecciones y desestimaron las denuncias de fraude, aunque el informe de la última detalla una serie de irregularidades que ocasionaron la suspensión o el aplazamiento de la votación en algunas localidades.41

PERU: Un nuevo mapa político regional (17 de noviembre: elecciones regionales, provinciales y municipales)

En los últimos cuatro años, Perú tuvo un cronograma electoral inusualmente activo, lo que hacía temer un "efecto cansancio" entre los peruanos convocados a votar el 17 de noviembre. Tras las elecciones municipales de 1998, las complementarias municipales en 1999, la doble vuelta de elecciones presidenciales en 2000 -en medio de acusaciones de fraude fujimorista- y las generales en 2001 -con doble vuelta presidencial-, en 2002 Perú encaró la renovación de sus autoridades locales poniendo en marcha un ambicioso proceso de regionalización.

Dicho proceso se inició un día antes de la elección, con la promulgación -por parte del presidente Toledo-, de la Ley Orgánica de Regionalización, que creó 25 regiones nuevas que corresponden a los 24 departamentos y una provincia constitucional (El Callao) anteriores. Estos mantienen sus nombres y límites, pero la nueva organización nacional no sólo permite la elección de gobernantes regionales, sino que además delega en las regiones mayores facultades administrativas y presupuestarias. Desde el punto de vista político, la regionalización busca asimismo un efecto descompresor. El centralismo peruano siempre ha depositado mucha responsabilidad en el Presidente; entre quienes diseñaron esta nueva organización se encuentran quienes creen que una mayor presencia política de las regiones contribuirá a repartir el peso de las demandas y a asegurar una nueva forma de gobernabilidad.

En las elecciones regionales y municipales celebradas en Perú el domingo 17 de noviembre, se designaron, por primera vez de forma simultánea, un total de 25 presidentes y vicepresidentes de regiones y 229 miembros de los consejos regionales, que deberán llevar a cabo el proceso de descentralización. A diferencia de los últimos comicios municipales, celebrados en octubre de 1998 durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), en estas elecciones no hubo posibilidad de efectuar segunda vuelta, ya que se proclamó alcalde al ciudadano cuya lista obtuvo la mayor votación.

Los 25 nuevos gobiernos regionales fueron electos sin que la ley que regula su funcionamiento hubiese entrado en vigor, ya que, pese a haber sido aprobada por el Congreso días antes, al momento de la elección el Poder Ejecutivo no la había refrendado. Pese a la novedad, estos comicios regionales tuvieron lugar en condiciones de normalidad. Las misiones de observación electoral (la de la OEA entre ellas) destacaron la buena organización y administración de los organismos electorales.

La elección local tuvo una estructura compleja, con la confluencia de comicios municipales, provinciales y regionales: 1.634 concejos distritales (alcaldes y concejales), 194 concejos provinciales (alcaldes y concejales) y, por primera vez, elección directa de los concejos regionales, con presidente, vicepresidente y consejeros. Esto representa 12.138 autoridades municipales, entre alcaldes y regidores, y 278 regionales, entre presidentes, vicepresidentes y consejeros de 25 regiones, de un total de 105.000 candidatos distribuidos en miles de listas.

En las elecciones regionales el Partido Aprista Peruano, APRA, obtuvo el 24,1% de los votos, seguido por el oficialista Perú Posible (PP) con el 13,5%, correspondiendo el tercer lugar a la Unidad Nacional (UN, alianza en la que participan los socialcristianos) con el 8,6%. No es fácil identificar al ganador de la elección. Tal vez lo sea el opositor APRA, que pasa a gobernar 12 de las 25 nuevas regiones, aunque su votación en las elecciones distritales y provinciales, e incluso en las regionales, fue inferior a la de las presidenciales y parlamentarias de 2001. Hay un claro perdedor, el oficialista PP. El partido del presidente, con el 13,5% de los votos regionales, obtuvo sólo una región, y quedó en cuarto lugar en los votos provinciales y distritales. En Lima (únicamente allí), se impuso Luis Castañeda, de Acción Nacional (alianza que agrupa al Partido Popular Cristiano y otras fuerzas menores), superando a Alberto Andrade de Somos Perú, quien no logró su segunda reelección. La participación superó las expectativas, pese al "efecto cansancio" ya mencionado, al hecho de que se trataba de elecciones locales y a la falta de información de muchos peruanos sobre los alcances de la reforma institucional. Alrededor del 84% de los peruanos concurrió a las urnas, cuando los más optimistas preveían menos de un 80%.

PERU: ELECCIONES LOCALES 2002 – Total Nacional
PARTIDO Elecciones regionales % Elecciones provinciales % Elecciones distritales %
Partido Aprista Peruano 1.800.563 24,1 1.300.822 12,1 966.065 13,1
Perú Posible 1.007.405 13,5 834.114 7,8 532.126 7,2
Alianza Unidad Nacional 643.859 8,6 1.900.371 17,7 1.103.352 15,0
Somos Perú 466.102 6,2 1.575.415 14,7 1.113.751 15,1
Acción Popular 441.390 5,9 512.643 4,8 337.748 4,6
Unión por el Perú – F. Amplio 418.046 5,6 245.667 2,3 174.105 2,4
Fuerza Democrática 234.613 3,1 242.092 2,3 128.691 1,7
Movimiento Nueva Izquierda 215.239 2,9 217.500 2,0 129.884 1,8
Alianza para el Progreso 207.110 2,8 137.206 1,3 66.830 0,9
Renacimiento Andino 130.406 1,7 154.652 1,4 112.597 1,5
Frente Indep. Moralizador 102.735 1,4 90.922 0,8 51.387 0,7
Otros 1.800.534 23,2 3.375.365 31,4 2.536.632 34,4
Total votos válidos 7.468.002 100 10.745.502 100 7.367.878 100
En blanco 565.623 6,5 1.127.808 8,8 639.163 7,3
Nulos 715.375 8,2 952.609 7,4 752.446 8,6
TOTAL 8.749.000 100 12.825.919 100 8.759.487 100
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por Fernando Tuesta Soldevilla, Jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

PERU: PARTICIPACION ELECTORAL 2002, Total Nacional
PARTICIPACIÓN Elecciones regionales % Elecciones provinciales % Elecciones distritales %
Total electores hábiles 10.525.040 100 15.293.397 100 10.374.056 100
Total votos emitidos 8.749.000 83,1 12.825.919 83,9 8.759.487 84,4
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por Fernando Tuesta Soldevilla, Jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

Las características locales de esta elección favorecieron la dispersión del voto, que no se presentó en las elecciones presidenciales de 2001. En aquella oportunidad, los cuatro partidos más votados concentraron el 96,4% del voto, mientras que en las regionales de 2002 los cuatro más votados sólo obtuvieron el 52,4% (52,2% en las provinciales y 50,4% en las distritales). Las elecciones revelan que todos los partidos nacionales han visto deteriorada su capacidad de articulación y que han aparecido como nuevos actores los movimientos regionales, los mismos que han obtenido el control del 28% de las regiones y más del 40% de las provincias y distritos. Otra característica del nuevo mapa político regional es que, mientras una miríada de partidos se distribuyen cargos nacionales, regionales, provinciales y municipales, son muy pocos los que tienen presencia nacional.

PERU: NUEVO MAPA POLITICO REGIONAL
PARTIDO Regiones % Provincias % Distritos %
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por Fernando Tuesta Soldevilla, Jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Partido Aprista Peruano 12 48,0 34 17,5 199 12,2
Perú Posible 1 4,0 12 6,2 192 11,8
Alianza Unidad Nacional -- -- 12 6,2 140 8,6
Somos Perú 1 4,0 19 9,8 143 8,8
Acción Popular -- -- 11 5,7 104 6,4
Unión por el Perú – F. Amplio 2 8,0 6 3,1 34 2,1
Fuerza Democrática -- -- 3 1,5 36 2,2
Movimiento Nueva Izquierda 1 4,0 3 1,5 28 1,7
Alianza para el Progreso -- -- -- 0,0 17 1,0
Renacimiento Andino -- -- 5 2,6 27 1,7
Frente Indep. Moralizador 1 4,0 2 1,0 19 1,2
Otros 7 28,0 87 44,8 695 42,5
TOTAL 25 100 194 100 1634 100
PERU: POCOS PARTIDOS NACIONALES Y MUCHOS REGIONALES
PARTIDO Regionales
(a)
%
(b)
Provinciales
(a)
%
(b)
Distritales
(a)
%
(b)
(a) Tasa de participación del partido en los niveles regional, provincial y distrital.
(b) Resultados obtenidos.
Fuente: Observatorio Electoral Latinoamericano. Elaboración a partir de datos provistos por Fernando Tuesta Soldevilla, Jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Partido Aprista Peruano 92% 24,1 93,8% 12,1 89,3% 13,1
Perú Posible 88% 13,5 92,8% 7,8 92,2% 7,2
Alianza Unidad Nacional 88% 8,6 83% 17,7 71,8% 15,0
Somos Perú 80% 6,2 64,4% 14,7 53,8% 15,1
Acción Popular 72% 5,9 79,4% 4,8 67,3% 4,6
Unión por el Perú – F. Amplio 52% 5,6 38,7% 2,3 26,9% 2,4
Fuerza Democrática 36% 3,1 24,7% 2,3 20% 1,7
Movimiento Nueva Izquierda 64% 2,9 52% 2,0 31% 1,8
Alianza para el Progreso 16% 2,8 14,4% 1,3 9,8% 0,9
Renacimiento Andino 24% 1,7 27,3% 1,4 21,5% 1,5
Frente Indep. Moralizador 8% 1,4 11,3% 0,8 12,2% 0,7

Como se aprecia en el cuadro anterior, que compara la presencia electoral nacional de los partidos con los resultados obtenidos, solo el Aprismo, el PP y, en menor medida, Unidad Nacional, pueden reclamar una presencia política nacional. Un segundo grupo de partidos tienen una presencia nacional limitada, y luego un tercer grupo de partidos (que no incluimos en este cuadro) tiene presencia exclusivamente local.