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· Resumen
5.- VARIABLES INSTITUCIONALES Y CREDIBILIDAD DE LAS ELECCIONESEl Cuadro Tres esquematiza la situación de cada país en relación a la credibilidad de las elecciones y los factores institucionales. Los países están ordenados de más a menos según el porcentaje de los entrevistados que manifestó creer que las elecciones son limpias.
Como puede observarse, el Cuadro Tres sugiere asociación entre el tipo de organismo electoral y los niveles de credibilidad en las elecciones. Los países con organismos no partidistas aparecen con los mayores niveles de credibilidad. Dos excepciones pudieran señalarse: Paraguay y Brasil. Paraguay, tiene la más baja credibilidad (9%) a pesar de que su organismo electoral es de integración no partidista. Esto se debe probablemente al hecho de que se encuentra en etapa de transición hacia la democracia, sus instituciones aunque formalmente independientes, son susceptibles de ser percibidas por la población como dependientes del poder hegemónico del Partido Colorado que dirigió al país en la dictadura y lo sigue haciendo en la transición democrática. En ese sentido puede asumirse que la característica del sistema de partidos como hegemónico en transición, neutraliza negativamente la propensión a generar confianza derivada de la integración no partidista del Tribunal Superior de Justicia Electoral. Brasil tiene la credibilidad más baja entre los otros países con organismos electorales de integración no partidista. Tan baja (23%) que está más cerca de la situación de países con integración partidista. Nuestra hipótesis nos ofrece una explicación para ello: la no institucionalización del sistema de partidos y el mutipartidismo extremo (N = 11). Estos datos sugieren que aunque la integración no partidista de los organismos electorales tiene un efecto positivo sobre la credibilidad y honestidad de las elecciones, este efecto tiende a diluirse si el sistema de partidos no está institucionalizado y hay un número alto de partidos relevantes. Chile también presenta en apariencia un alto nivel de fraccionamiento, ocho partidos efectivos, y sin embargo su credibilidad es la más alta. No obstante, este fraccionamiento está contrarrestado por el hecho de que estos partidos funcionan en dos bloques estables, la Concertación por la Democracia13 y la Unión por el Progreso14 (Lagos, 1998). Estas dos alianzas estables, a los efectos de nuestro análisis tienden a asemejar una situación de bipartidismo, dadas las obligaciones que se generan entre los miembros de las alianzas en lo que se refiere a la protección del voto, y la defensa de los aliados frente a los adversarios. El Cuadro Tres también sugiere vinculación entre grado de institucionalización y credibilidad, incluso de una manera más nítida que respecto al tipo de organismo electoral. En efecto, los países con mayor credibilidad son también países con sistemas de partidos institucionalizados (Chile, Uruguay y Argentina). A ellos les siguen los países con sistemas de partidos no institucionalizados (Perú y Brasil), y luego Venezuela. Venezuela aparenta ser una excepción, sin embargo podría alegarse que su sistema de partidos ha sufrido durante los noventa un proceso de desinstitucionalización, de modo que para 1993 presentó una alta volatilidad y una clara pérdida de centralidad de los partidos frente a los liderazgos personalizados. Rasgos que desde entonces no han hecho sino acentuarse (Molina y Pérez, 1994, 1998a, 1998b). En efecto, Venezuela parecería estar en estos momentos más cercana a la situación vivida por el Perú (Rospigliosi, 1998; Cotler, 1995), que a los sistemas de partidos institucionalizados del Cono Sur. Finalmente, con la menor credibilidad, aparecen los países con un sistema de partido hegemónico en transición (México y Paraguay), lo cual concuerda con la hipótesis antes propuesta. En cuanto al número efectivo de partidos, su influencia en un número tan pequeño de casos es difícil de desentrañar de la de las otras variables. No obstante, si consideramos a Chile un caso semejante al bipartidismo, resulta que, salvo el caso de los países donde aún se vive un proceso de transición dirigido por el partido anteriormente hegemónico, el Cuadro Tres sugiere que a menor número efectivo de partido mayor credibilidad. Excluidos los países hegemónicos en transición y con la precisión hecha sobre Chile, los dos países con el mayor número de partidos son también los que presentan la menor confianza de la población en la limpieza de las elecciones (Brasil y Venezuela). Aunque el número de casos no permite llegar a conclusiones definitivas, el análisis realizado sugiere que la credibilidad de las elecciones es baja en los países caracterizados como hegemónicos en transición, independientemente del tipo de organismo electoral o del número de partidos efectivos. Respecto a los otros, la confiabilidad y credibilidad de las elecciones está positivamente asociada a organismos electorales imparciales de integración no partidista, y a sistemas de partidos institucionalizados y con un número bajo de partidos o bloques de partidos. De modo que a mayor imparcialidad de los organismos electorales, mayor institucionalización y menor número de partidos efectivos, mayor probabilidad de que la confianza en las elecciones sea alta. |
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