Quienes somos
Países | 
Análisis
Biblioteca
Noticias
Agenda
ObservatorioElectoral.orgObservatorioElectoral.org
Biblioteca: La credibilidad de las elecciones latinoamericanas y sus factores. El efecto de los organismos electorales, el sistema de partidos y las actitudes políticas.
Por José Molina y Janeth Hernández; Universidad del Zulia, Venezuela. INDICE

3.- FACTORES DE LA CREDIBILIDAD Y CONFIABILIDAD DE LAS ELECCIONES

En análisis realizados con vistas a la reforma electoral ocurrida en Venezuela en 1997 y 1998, se realizó un estudio de la vinculación entre la integración partidista o no partidista de los organismos electorales y el grado de honestidad y credibilidad que presentaban las elecciones en América Latina (Molina, 1997), se concluía que la integración no partidista estaba asociada a niveles más altos de credibilidad. Otros autores, habían planteado apreciaciones en el mismo sentido con respecto a los problemas de honestidad o credibilidad en las elecciones de América Latina (Jaramillo, 1993: 65; Jaramillo, 1989; Aragón, 1988: 122; García, 1996: 124; Guzmán 1994: 34, Hernández, 1997). Sin embargo resultó evidente que la integración de los organismos electorales no es la única variable que afecta la credibilidad de las elecciones, y posiblemente tampoco la más fuerte. Por ello, en este trabajo se persigue ampliar ese análisis, estudiando como posibles factores asociados a la honestidad y credibilidad de las elecciones otras variables tanto institucionales como actitudinales, con el fin de tener un panorama más amplio de las diferencias en credibilidad y honestidad electoral entre los países latinoamericanos y sus causas.


A nivel institucional es de esperar que la integración de los organismos electorales en forma no partidista o partidista tenga efecto tanto sobre los niveles de honestidad como de credibilidad de las elecciones. Podemos distinguir en Latinoamérica entre dos principios orientadores de los organismos electorales y de la supervisión de los comicios. El "principio de la vigilancia partidista recíproca" y el de la "imparcialidad". El primero asume que integrando los organismos electorales con representantes de los partidos estos se vigilarán mutuamente, con el resultado de que el proceso será limpio y tendrá credibilidad. Los miembros de los organismos electorales son predominantemente representantes de los partidos El segundo supone que para garantizar la limpieza y credibilidad es preferible la integración de los organismos electorales por individuos imparciales. De modo que a los miembros de los organismos electorales se les exige ser independientes políticamente. La designación del órgano rector de las elecciones y sus subordinados puede seguir el procedimiento utilizado para los cargos judiciales, estar a cargo de instituciones públicas o privadas de carácter no partidista, o en manos de un órgano político como el Congreso, pero con la exigencia de que los designados sean mayoritariamente independientes. Sobre la base de este criterio podemos clasificar a los organismos electorales en tres categorías: 1) No partidistas de designación no política, 2) No partidistas de designación política, 3) Partidistas.

La hipótesis del trabajo es que a menor carácter partidista, mayor será la garantía de honestidad y la credibilidad, especialmente en condiciones de multipartidismo. La vigilancia partidista recíproca presenta en primer lugar el problema de que se funda precisamente en la desconfianza, y cualquier situación que altere momentánea o permanentemente el equilibrio dará lugar si no a violaciones a la ética, al menos a suspicacia y pérdida de credibilidad. En condiciones de bipartidismo perfecto o cuasi-perfecto este peligro se reduce, ya que los dos únicos partidos tienen la facultad legal y la posibilidad material de estar presentes en todos los actos del proceso, de modo que puede asumirse que la supervisión recíproca funcionará adecuadamente. No ocurre lo mismo cuando el país es multipartidista, con tres o más partidos importantes. En estas condiciones es muy probable que se produzcan alianzas de unos partidos contra otro u otros. O en todo caso, siempre habrá una alta posibilidad de que alguno piense que los demás están aliados en su contra, sea esto real o figurado. Por otra parte, es igualmente factible, como de hecho ha ocurrido en Venezuela, que existan partidos fuertes electoralmente pero de organización débil. Especialmente cuando se trata de movimientos generados en torno a figuras carismáticas que surgen en una elección y desaparecen en la siguiente. En estos casos el partido o movimiento electoral no tendrá posibilidades materiales de tener representantes en todas las mesas y actos de proceso, de modo que su capacidad de vigilancia será parcial, y su desconfianza directamente proporcional a estas carencias.

La integración sobre la base del criterio de imparcialidad ofrece, por su naturaleza misma y en la medida en que la imparcialidad sea real, probabilidades razonables de honestidad y credibilidad. Esto es particularmente cierto cuando la designación de los miembros de los organismos está a cargo de entes no politizados, que gozan en sí mismos de un reconocimiento general a su imparcialidad política. Cuando, el nombramiento de los integrantes de los organismos electorales está en manos de un órgano político, como el Congreso (Venezuela) o del Presidente con acuerdo del Senado (Argentina), puede esperarse un cierto menoscabo de la credibilidad del organismo, sobretodo cuando el prestigio de los partidos se ha visto reducido. El nombramiento por un órgano político como el Congreso, aún cuando se exija una mayoría calificada, puede derivar en negociaciones públicas, largas y polémicas que afecten la confianza de la opinión pública en la independencia de los integrantes de los organismos electorales. Esto ha sido claramente lo ocurrido en Venezuela en 1995 y en 1998.

En resumen, por lo antes señalado, es razonable asumir la hipótesis de que los niveles de credibilidad y confianza en las elecciones tenderán a ser comparativamente mayores en los organismos electorales no partidistas de designación no política, seguidos por los no partidistas de designación política, y menores en los de designación partidista en condiciones de multipartidismo moderado o extremo. El cuadro dos presenta los modos de integración de los organismos electorales rectores en los ocho países que estamos considerando.

CUADRO 2
Integración de los organismos electorales latinoamericanos (hasta 1995)
País Modo de elección Integración
ARGENTINA Corte Nacional Electoral: La atribución ha sido concedida al Presidente de la República, el cual requiere del acuerdo del Senado para el nombramiento de los magistrados de la Cámara Nacional Electoral. Este es el procedimiento que se sigue para la designación de los jueces en general. De acuerdo a la nueva Constitución los nombramientos judiciales serán realizados por el Presidente de la República de acuerdo con el Senado con base en una terna vinculante propuesta por el Consejo de la Judicatura. NO PARTIDISTA
DESIGNACIÓN
POLÍTICA
BRASIL Tibunal Superior Electoral:
-Tres jueces entre los ministros del Tribunal Federal Supremo.
-Dos jueces entre los ministros del Tribunal Superior de Justicia.
-Dos jueces nombrados por el Presidente de la República entre una lista de seis abogados que le presenta el Tribunal Federal Supremo. ( Art. 119 de la Constitución de la República Federal de Brasil).
NO PARTIDISTA
CHILE Tribunal Calificador de Elecciones:
-Tres ministros o ex-ministros de la Corte Suprema de Justicia.
-Un abogado elegido por la Corte Suprema de Justicia.
-Un expresidente del Senado o de la Cámara de Diputados que haya ejercido el cargo por un lapso no inferior a tres años el cual será elegido por sorteo.
( Art. 2 de la Ley Orgánica Constitucional del Tribunal Calificador de Elecciones).

Funciones:
1) Conocer el escrutinio general de las elecciones de Presidente, Senadores, Diputados y Plebiscitos.
2) Proclamar los candidatos electos.
3) Nombrar a los miembros de los Tribunales Electorales regionales que sean de su designación. ( Art. 9 de la Ley Orgánica Constitucional del Tribunal Calificador de Elecciones).

Servicio Nacional Electoral:
-Un director nombrado por el Presidente de la República con el acuerdo del Senado, requiriéndose para ello del voto conforme de la mayoría de sus miembros en ejercicio. ( Art 91 Ley Orgánica Constitucional sobre sistema de inscripción electoral y servicio electoral). Debe ser abogado con más de 10 años de graduado y no haber desempeñado cargos de representación popular o de dirigente de partidos políticos en los cinco años anteriores de su designación. (Art. 92 de la L.O.C.S.I.E.S.E.)
-Un subdirector con los mismos requisitos.
-El resto del personal del servicio, se integrará con un Defensor Público, Un Notario y un Conservador de Bienes Raíces ( Art. 7 de la L.O.C.S.I.S.E.) y no podrá militar en partidos políticos ni participar en o adherir a reuniones , manifestaciones, asambleas, publicaciones o cualquier otro acto que revista un carácter político-partidista o de apoyo a candidatos de representación popular. ( Art. 97 de la L.O.C.S.I.E.S.E.)

Funciones:
1) Velar por el cumplimiento de las normas electorales.
2) Formar y mantener el padrón electoral.
3) Ordenar y resolver sobre los documentos que utilizan en la inscripción.
4) Pagar los honorarios a los miembros de las juntas inscriptoras.
5) Formar y mantener el archivo electoral. (Art. 90 de L.O.C.S.I.E.S.E.)
NO PARTIDISTA
MEXICO 1994:
Un consejero del poder ejecutivo, cuatro consejeros del Poder Legislativo, seis consejeros ciudadanos, y representantes de los partidos políticos ( Art. 74 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales.)3
PARTIDISTA
PARAGUAY Esta compuesto por tres miembros, quienes serán elegidos y removidos en la forma establecida para los ministros de la Corte Suprema de Justicia.( Art 275 de La Constitución del Paraguay).
El Consejo de la Magistratura propone las ternas de candidatos para integrar el Tribunal Superior de Justicia Electoral, previa selección basada en la idoneidad, con consideración de méritos y aptitudes, y la eleva a la Cámara de Senadores para que los designe de acuerdo con el poder ejecutivo. ( Art. 264 de la Constitución Paraguaya)
NO PARTIDISTA
DESIGNACIÓN
POLÍTICA
PERÚ Jurado Nacional de Elecciones:
-Un miembro elegido por la Corte Suprema de Justicia entre sus magistrados cesantes o en actividad.
-Un miembro elegido por la Junta de Fiscales Supremos entre los fiscales supremos cesantes o en actividad.
-Un miembro elegido por el Colegio de Abogados entre sus miembros.
-Un miembro elegido por los decanos de las facultades de Derecho de las universidades públicas entre sus ex-decanos.
-Un miembro elegido por los decanos de las facultades de Derecho de las universidades privadas entre sus ex- decanos.( Art. 15 de la Legislación Electoral del Perú).
NO PARTIDISTA
URUGUAY Corte Electoral:
Se compone de nueve titulares y sus suplentes. Cinco titulares y sus suplentes son designados por el parlamento en reunión de ambas cámaras por las 2/3 partes del total de sus componentes debiendo ser ciudadanos que por su posición en la escena política sean garantías de imparcialidad. Los cuatro titulares restantes, representantes de los partidos, serán elegidos por la Asamblea General, con el sistema de doble voto simultáneo, correspondiéndole dos a la lista mayoritaria del lema más votado y dos a la lista mayoritaria del lema que le sigue en número de votos ( Art. 324 de las Leyes de Elecciones)
NO PARTIDISTA
DESIGNACIÓN
POLÍTICA
VENEZUELA El Consejo Supremo Electoral estuvo integrado hasta 1993 por nueve miembros. Uno por cada uno de los cinco partidos que hubieran obtenido la más alta votación en las elecciones anteriores, y cuatro independientes designados por el Congreso. (Ley Orgánica del Sufragio de 1992). La Reforma de la Ley Orgánica del Sufragio de 1993, añadió dos independientes adicionales, a fin de que hubiera seis independientes y cinco representantes de partidos a partir de entonces (Artículos 39 y 255). Sin embargo tanto los cuatro anteriores como estos dos adicionales fueron pseudo-independientes, que en realidad eran "pro" algún partido (Mora 1986, 152; Guzmán 1994, 16), y se utilizaron para generar mayorías en el Consejo Supremo Electoral que reflejaran el llamado Pacto Institucional entre los principales partidos. Esta situación continuó hasta la nueva Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política de 19984. PARTIDISTA

Mainwaring y Scully (1995), han planteado que el nivel de institucionalización del sistema de partidos es una variable fundamental para explicar importantes aspectos del desenvolvimiento de las democracias latinoamericanas como la fortaleza de las legislaturas, la legitimidad, la gobernabilidad y las probabilidades de prácticas populistas. A fin de determinar el grado de institucionalización los autores utilizan cuatro criterios: la estabilidad del sistema de partidos, la profundidad del vínculo entre los partidos y la sociedad, la centralidad de los partidos y las elecciones en la determinación de quien gobierna, y la solidez interna de las organizaciones partidistas (Mainwaring y Scully, 1995). Con base en estos criterios estos autores clasifican los sistemas de partidos de América Latina en tres categorías: Institucionalizados (Institutionalized Party Systems) , No Institucionalizados (Inchoate Party Systems) y Hegemónicos en Transición (Hegemonic Party Systems in Transition) (Mainwaring y Scully, 1995: 17-20). Como se dijo, según los autores el grado de institucionalización afecta la legitimidad del sistema político en la medida en que la posibilidad de utilizar las elecciones como un mecanismo para exigir responsabilidad a los gobernantes se facilita en sistemas de partidos institucionalizados y se dificulta en sistemas no institucionalizados (Mainwaring y Scully, 1995: 24). En cuanto a la influencia de esta variable sobre el nivel de credibilidad, parece factible asumir que cuando el sistema de partidos está altamente institucionalizado, la población tiende a trasladar su confianza en los partidos al sistema político en que ellos funcionan, y que al mismo tiempo las organizaciones políticas tendrán interés y éxito en proteger la confianza en dicho sistema. Por otra parte, la institucionalización indica fortaleza de los partidos, lo que implica igualmente capacidad para la defensa de sus votos y para evitar los fraudes en su contra. Por ello, en igualdad de otras condiciones uno pudiera esperar mayor pulcritud y confianza sobre la limpieza de sus resultados en las elecciones en países con sistemas de partidos institucionalizados que en no institucionalizados. En los países con un sistema de partido hegemónico en transición, dado el predominio de un partido con una reputación no democrática muy reciente, es de esperar que el escepticismo respecto a la limpieza de las elecciones sea mayor que en los países enmarcados en las dos categorías anteriores.

La encuesta Latinobarómetro 95 nos permite analizar los factores que aparecen asociados a la confianza o no en las elecciones, a fin de determinar cuales características actitudinales o sociodemográficas de los individuos están asociadas a una mayor confianza en el resultado de las elecciones. Siendo las elecciones un aspecto crucial de la democracia, es de esperar que forme parte de una dimensión institucional en las actitudes individuales, de modo que quienes aceptan la democracia como el mejor sistema de gobierno (apoyo difuso) (Easton, 1965, 1975; Weatherford, 1992; Anderson y Guillory, 1997), mayor confianza tienen en las instituciones de gobierno y los partidos, y mayor satisfacción presentan con el funcionamiento de la democracia es de esperar que tengan una tendencia mayor a considerar limpias las elecciones, que quienes están en una posición opuesta.

Así como la institucionalización del sistema de partidos puede vincularse al nivel de credibilidad en las elecciones, es plausible que las actitudes hacia los partidos estén vinculadas a la credibilidad en la limpieza de los resultados, particularmente donde los partidos manejan los organismos electorales. Sería de esperar que a mayor confianza en los partidos y a mayor identificación con alguna organización política mayor sea la confianza que se exprese sobre la honestidad del proceso electoral.

Así como el apoyo general a las instituciones puede considerarse formando una dimensión que tiende a ser coherente, también la visión optimista o pesimista sobre la marcha de la política o la economía a nivel del país o personal, pudieran asumirse como una dimensión vinculada a la primera, de modo que quienes tienden a ver en forma optimista su situación personal o la del país posiblemente también tengan una propensión mayor que los pesimistas a tener confianza en las instituciones, y en particular en las elecciones.

Anderson y Guillory (1997) demostraron que el haber votado por quienes ganaron la elección y gobiernan, o por quienes perdieron y están en la oposición tiene influencia sobre la tendencia del elector a considerar que la democracia en su país funciona bien o no. Con base al hallazgo de estos autores, se explora la idea según la cual la tendencia a creer que las elecciones son limpias o fraudulentas está influenciada por el hecho de que se sea partidario del gobierno o de la oposición. Es de esperar que quienes apoyen a los ganadores de la elección, precisamente por ese hecho, tengan una tendencia mayor a considerar que las elecciones son limpias que quienes apoyan a otras fuerzas políticas o a ninguna.

El modelo incluye las variables socio-demográficas: sexo, edad, educación y posición socio-económica, a fin de determinar su incidencia en los ocho países considerados respecto a la variable independiente. Igualmente se exploró a manera de control el posible efecto de otras variables que han demostrado su importancia explicativa respecto al comportamiento político: la ubicación ideológica en el espectro izquierda-derecha, el interés en política y la confianza genérica en los demás.

Con base en lo antes señalado, podría formularse la hipótesis central de este trabajo de la siguiente manera: La confiabilidad y credibilidad de las elecciones está asociada, a la forma de integración de los organismos electorales, al grado de institucionalización del sistema de partidos, al nivel de confianza de la población en los poderes públicos y los partidos, así como al apoyo y satisfacción con la democracia.

 
PAISES
Nueva Mayoría.com
ARGENTINA
Información General Encuestas Electoral Análisis
BOLIVIA
Información General Encuestas Electoral Análisis
BRASIL
Información General Encuestas Electoral Análisis
COLOMBIA
Información General Encuestas Electoral Análisis
COSTA RICA
Información General Encuestas Electoral Análisis
CHILE
Información General Encuestas Electoral Análisis
ECUADOR
Información General Encuestas Electoral Análisis
EL SALVADOR
Información General Encuestas Electoral Análisis
GUATEMALA
Información General Encuestas Electoral Análisis
HAITI
Información General Encuestas Electoral Análisis
HONDURAS
Información General Encuestas Electoral Análisis
MEXICO
Información General Encuestas Electoral Análisis
NICARAGUA
Información General Encuestas Electoral Análisis
PANAMA
Información General Encuestas Electoral Análisis
PARAGUAY
Información General Encuestas Electoral Análisis
PERU
Información General Encuestas Electoral Análisis
REP. DOMINICANA
Información General Encuestas Electoral Análisis
URUGUAY
Información General Encuestas Electoral Análisis
VENEZUELA
Información General Encuestas Electoral Análisis
«« agregar a favoritos links contacto home
ObservatorioElectoral.org